Reflexión: ¿feliz Navidad o felices fiestas?

Llega un momento del año curioso en el que, en esta cultura occidental, hacemos reflexiones profundas, preparamos copiosas comidas, nos bronceamos a la luz de esperpéticos árboles luminosos gigantes y luces que anuncian “Felices Fiestas” y recibimos nuestra particular dosis de cuñadismo. ¡Pero nadie parece cuestionarse qué c**** estamos celebrando!

Promovido por esa curiosidad, he lanzado una encuesta en Twitter:

Aunque también os delanto que mi particular visión de la situación está totalmente en línea con este párrafo del brillante periodista británico G.K. Chesterton:

Que se nos diga que nos alegremos el día de  Navidad es razonable e inteligente, pero solo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dijera que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede alegrarse así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para estar alegre. Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. No se puede montar una juerga para celebrar un milagro del que se sabe que es falso. Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir solo el humano, se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar.

G. K. Chesterton

G. K. Chesterton