La soledad de los números primos

Ya estoy de vuelta al ajetreo diario de no parar. Me cansa mucho. En serio. Clases y mil cosas ocupan mi tiempo. Como si llevara una mochila imaginaria con todas las cosas que tengo que hacer. Unas van saliendo y otras entrando. ¡Y ésta no alivia su peso! Pero por mí ya no pasa el dedicar cierta parte mi tiempo a mi entretenimiento y  descanso particular. Especialmente al ocio más insaciable de todos: la lectura. Y así, de buenas, para empezar bien el curso me he leído esta semana un libro que no me ha dejado para nada indiferente…


Atención, posibles spoilers


Seguro que alguien se habrá dado cuenta. El título lo dice todo. La soledad de los números primos. Paolo Giordano. 2008. Novela.

Mattia y Alice. ¡A ver quién cuenta esto!

Bueno, empecemos por el principio que por algo hay que empezar. Cuando comienzo el libro dudo mucho de si estoy leyendo dos, tres o cuatro historias, pero conforme avanza me voy dando cuenta de que toda es una. Los personajes son bastante complejos, sobretodo atormentados. Cualquiera que haya leído el libro asegura que Mattia es un genio. Pero yo no lo creo. Mattia es un incomprendido. Desde pequeño. Vive con una carga. Su hermana gemela. Todos lo miran raro, nadie se junta con él y tiene que acompañarla a todos lados. Hasta el día D, que empuja a Mattia a encerrarse en sí mismo. A dedicarse a cualquier cosa que lo aleje, aún más si cabe, del mundo que le rodea. De relacionarse con nada ni nadie. Es un chico notable en los estudios. Memoriza, aprende y repite insaciable. Todo por tener la mente ocupada. Pocas veces la curiosidad le puede y tiene algún ademán de emotividad. Siempre enfocado en lo mismo. Capaz de auto herirse, imposible que sienta nada. Por dentro está vacío. Tomó una decisión equivocada que le empuja a la soledad. Según concluye él, es un primo. Una rareza dentro de un conjunto, alejado de otros primos e incomprensible por el resto. Conforme pasa el tiempo, ese vacío de su interior lo vuelven más frío, meticuloso y asocial.

Alice también es un primo. Pero un primo complementario. A diferencia de Mattia ella es impulsiva, tirana y muy pasional. No sabe lo que quiere ni quiere saber lo que realmente quiere. No valora nada, sabe conseguir lo que quiere sin saber bien para qué o por qué lo quiere. Vive con miedo de no encajar en el universo que la rodea y hace lo propio por estar a tono. También es cierto que vive enamorada de Mattia pero no quiere saberlo o no sabe quererlo. Quiere tenerlo, tampoco pone él nada de su parte. Encajan perfectamente. Él erudito, ella deja la universidad. Él se va a trabajar fuera, ella se casa con alguien a quien no quiere. Pero sentía la necesidad de hacerlo. Es… impulsiva.

Al final del libro, cuando ya estaban muy distanciados, necesitan reencontrarse. Final muy inesperado.

“Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»”

Sería muy interesante hablar de la influencia de los padres sobre los personajes. Pero no será hoy el día. Aún así, dejo una cita que me gustó demasiado:

Sí, lo había aprendido. Las decisiones se toman en unos segundos y se pagan el resto de la vida.

Sed felices.