Expediente Warren

Ayer fui a ver “Expediente Warren” al cine. No es ciencia ficción ni terror. Basada en hechos reales. Documental hiper-realista, diría yo… o mejor dicho, otra película más de “sustos”. Lo único bueno es que nos hicieron descuento y la sangría de 7,20 quedó sólo en 5,70. Recuerdo que cuando fui a ver la primera de Harry Potter la entrada no costaba más de 4,30 (es decir, que probablemente costó algo menos). Nos sablean como quieren y luego se quejan de que los cines no son rentables. Pues ¿cómo quieren que sean rentables? Sólo hay que ver los precios: en los cines de la Nueva Condomina, sin suplemento, la entrada está más cara está a 7,90. La más barata a 4,70. En los cines del Thader, el Tiro, Cine Rex y Cines Zig Zag sin suplementos, la entrada más cara a 7,20. La más barata: 5,70. Y ni que decir tiene el número de salas que, a ojo, serán unas 30 (?) aprox. (sólo en el municipio y proximidades, sin contar con los de CT, San Javier, etc) y contando con esas llegarán a unas 50 – 60 (?)… a ojo. Suponiendo que el número medio de asientos  sea 100, quizás parezcan pocas plazas para una población cercana a 1.470.069 personas. Pero teniendo en cuenta que ayer en la sala éramos 12 personas me sobran muchos asientos. Y eso es ruina. La gente no va al cine. Quizás todo esto acabe por crear un bono 30 euros/mes (yo lo pagaba), pero quien sabe… Igual que lo pagaba en la Filmoteca Regional donde la entrada cuesta 2,50 y un abono a 10 entradas vale 20€. Además son en V.O.S.E. ¡V.O.S.E, joder! Es que me enamoro y me abono para 15 años. A esta sin que iba más gente. Lo que no sé si porque es más barato o porque gusta. O pensándolo de otro modo, el murciano medio es tacaño y cinéfilo. ¿Por qué no?

Pero me desvío del tema central, la película. Como siempre, a grosso modo, la película cuenta las mil y una maldiciones que pesan sobre una enorme finca, como no, estadounidense. Posesiones, brujas de Salem, asesinatos, …, miedito en general. Uf, otra vez… ¡Que no es miedo! ¡Es susto! Lo que sentimos al ver la película es susto, lo de después, ya en tu casa, es miedo. Pero cambiar la mentalidad del mundo es complicado. Películas de susto vs. Películas de miedo. Estamos acostumbrados a lo segundo… Qué remedio. Lo curioso de ésta película es que está basada en hechos reales. Eso es un “agravante” proporcional al miedo que sentirás después (o todo lo contrario). La película me gustó, aunque no iría a verla por segunda vez. No creo que merezca la pena. Habla de la existencia de Dios y del demonio (aunque ya hayamos dejado claro que Dios no existe…). De la yuxtaposición del bien y del mal. Y este segundo concepto me gusta más. Porque quizás se nos haga difícil demostrar o creer la existencia de lo primero. Pero no creo que nadie se atreva a negar la existencia del bien y del mal. O por lo menos es lo que nos han inculcado siempre con cosas tipo: “¡chacho!, no cizañees a tu hermano… ¡No seas malo!” o “estudia, porque es bueno para tu futuro”. Pero es muy relativo todo esto. Como decía Punset en el post que puse el otro día: ahora es cuando empezamos a conocer realmente la mayoría de las cosas que antes se han dado por axiomas (o por lógicas). No todas eran correctas. Frutos, la mayoría de estas, de una idiosincracia colectiva. Cosas como la noticia del otro día: en China se consumía una planta con “propiedades curativas” que en verdad es cancerígena. Yo conocí a una persona que estaba convencida de que beber agua durante la comida resultaba indigesto. Tenía que beberla o antes o después. No sabemos casi nada del todo. Y por suerte no necesitamos saber cómo funciona algo para que este siga funcionando. Ni tampoco vamos a revisar los pilares de las ciencias, sería un desastre. Pero, a lo mejor, sería un desastre inteligente  🙂

Premonición

 

Atención, este post contiene spoilers.

El otro día, haciendo zapping vi esta película, Premonición, y se me ocurrió un final alternativo mucho (pero mucho, eh) mejor.

Mucha gente coincidirá conmigo en que existen dos tipos de cine. El cine y el cine mierder (Mr. Medrano aprueba esto) y esta película es tan rara que no tengo muy claro cómo clasificarla. El argumento es bien sencillo, él y ella se conocen de niños en vacaciones y ella cae y queda atrapada en un puente. El sale corriendo en busca de ayuda, con tan mala fortuna que lo atropellan (una escena bastante grotesca, dicho sea de paso). Curiosamente sobrevive y lo siguiente que se ve es a él de mayor. Ahora es un abogado de éxito en New York. Tuvo con ella dos hijos, el último murió por muerte súbita, algo que les traumatiza mucho y hace que se distancien. A él se le acerca un hombre que dice ser médico y que dice saber cuando una persona va a morir porque se le ilumina como una especie de aura corporal. La cosa y es rareta de por sí, pero la joya no acaba aquí. El médico le suelta indirectas como diciendo: eh, tú! que te vas a morir! Él se angustia y se va a ver a su mujer a su hija como “despedida”. Pero no es él quien va a morir, sino su mujer (porque él ve esa especie de aura en ella). El médico y él son como “elegidos” que pueden saber poco tiempo antes si una persona va a morir y, según el médico, eso les sirve para hacer que ellos hablen con esas personas y “se vayan tranquilas al otro lado”. Todo esto junto con unos flashbackflashfoward donde, entre otros, se les ve a toda la familia en un bosque muy felices (si no recuerdo mal, esa es la escena final). La moraleja de la película es algo que debería pensarlo bastante (porque no tiene). Además, eso del aura que dice que te vas a morir me parece un tanto determinista y la existencia de “elegidos”… buah, demasié.

Mi final alternativo sería: escena, médico y abogado en la cárcel. Siguiente escena, médico y abogado están locos, tienen una rara enfermedad psicológica que les hace pensar que viven en un mundo “paralelo” donde son los “elegidos” y saben cuando una persona va a morir (porque en el mundo real la va a asesinar). Y fin. Creo que este final es mucho más interesante y lógico, ¿no?

Quizás no haya entendido muy bien la película, pero tampoco creo que merezca la pena volver a verla…

PD: no estoy abandonando el blog, pero ahora estoy un tanto ilusionado con otro proyecto más inmediato que es el Cartel de la Semana de la Biología de la UM y otras muchas cosas que tengo pendientes (tampoco tengo material para publicar todos los días). Tengo una idea que dista mucho de lo que se ha hecho hasta ahora (de los carteles ganadores que he visto, que casi todos parecen portadas de libros de biología de la E.S.O. y Bachiller…) pero como tiene que ser inédito, prefiero no publicar ningún boceto. En cuanto lo presente, lo pondré por aquí y ya me quejaré de no haber ganado xDxD

¡Feliz verano!

La felicidad en tiempos de crisis

Un discurso un poco inconexo, como a mi me gusta, pero muy interesante.

La primera condición inexcusable para ser feliz es tener la sensación de que controlas algo de tu vida.

Hay una correlación entre el tiempo dedicado a la enseñanza y la inteligencia de adulto.

Para ser felices, en los próximos 20 años, tendremos que abordar de alguna manera el tema de la reforma educativa.

La profesión más difícil es la de maestro. Y la que hay que reformar, es la profesión de maestro.

CEUM, la era Soblechero

La primera vez que oí hablar del CEUM (Consejo de Estudiantes de la Universidad de Murcia) quedé completamente anonadado. Hace ya un tiempo considerable pero lo recuerdo con bastante claridad. Sería un 16 de septiembre, aprox., y el decano nos daba la bienvenida como recién matriculados en Ingeniería Informática. Cede la palabra al representante del CEUM: un melenas, de pantalón corto, botas y una camiseta burdeos que ponía “Torneo rector”. He aquí Ignacio García Soblechero (@igsoblechero), presidente del CEUM. Un tipo majo. Nos dice que es de la casa. Suelta una interminable charla (más tarde descubriría que no era un caso aislado, tiende a extenderse). Pero transmite muy buen rollo. Hoy lo conozco un poquito más y puedo decir que es una persona admirable.

Ahora no es presidente del CEUM, ni ocupa otros cargos que desempeñaba cuando le conocí. Con más tiempo libre, seguro que puede responder a unas preguntas para conocer más de cerca el CEUM.

Iñaki, después de 4 años como miembro del CEUM, ¿qué puedes decir de él? ¿Qué es? ¿Desde cuando existe? ¿Cómo empezaste en  el CEUM? ¿Cómo funciona? Y antes, ¿qué había?

Tras 4 años como miembro del CEUM, puedo decir muchas cosas. En lo formal e histórico, decir que es el órgano que aúna a los representantes de estudiantes de las facultades y escuelas de toda la universidad, que se dice pronto. Lleva en funcionamiento como CEUM desde 1996 (con un parón entre 2002 y 2006), si bien anteriormente existía una estructura similar denominada Consejo de Representantes del Distrito (CRD) con una función muy similar aunque una organización diferente.

Empecé a participar el 14 de enero de 2009 tras mi elección como Delegado de Facultad apenas dos días antes. En general, puede decirse que funciona mediante una directiva que ejecuta las decisiones del Pleno, que es el órgano en el que nos reunimos los delegados y subdelegados de los centros, y unos cuantos miembros del Claustro Universitario. La directiva está elegida por el Pleno. Así pues, el CEUM (y el CRD) han basado siempre su funcionamiento en un sistema democrático de toma de decisiones y elección de cargos.

Una situación adversa propicia tu “ascenso” a la presidencia. ¿Qué pasó?

Sencillamente pasó que mucha gente en el Pleno estábamos poco conformes con el funcionamiento del órgano hasta el momento reivindicando ciertas cuestiones y participando en ciertas reuniones. Sin necesidad de entrar en muchos detalles, algunos consideramos que el entonces presidente obstaculizaba más que otra cosa, y decidimos que había que cortar esa situación. Enturbió aún más la cosa que yo mismo era secretario general y, por tanto, compañero en la directiva del presidente y de otros miembros que tampoco considerábamos que estuvieran a la altura. Pero yendo a los hechos, simplemente creímos que había que forzar un cambio, y ese cambio tuvo forma de moción de censura, que tuvimos la suerte de poder sacar adelante.

¿En qué organismos universitarios, de esta universidad, toma parte el CEUM?

El CEUM puede tomar parte en cualquier organismo de la Universidad de Murcia a través de sus miembros. El único órgano en el que existe, como tal, un representante del CEUM, es el Consejo de Gobierno. Por lo demás, los propios miembros del Pleno son los que pueden estar presentes en el Claustro Universitario o en diferentes comisiones y llevar acciones con el apoyo del CEUM.

Incluso a nivel de centros el CEUM puede tomar acciones y participar, aunque en este caso ha de ser siempre respetando la acción y autonomía de la delegación de alumnos del centro, que son los representantes legítimos en ese caso. Por ejemplo, durante el curso pasado, y desde hace poco parece que volverá a ser así, el CEUM se ha volcado muy fuertemente en apoyo a la Escuela Universitaria de Enfermería de Cartagena y contra su cierre o privatización, en apoyo a su delegación de alumnos.

¿De qué herramientas dispone el CEUM para defender los intereses de los alumnos? ¿Y para darse a conocer?

Para defender intereses tiene las de cualquier grupo de presión que se conozca, como un sindicato o una asociación. La herramienta básica es acudir a las reuniones relevantes. Luego, como CEUM se cuenta con la disposición de los miembros del Equipo Rectoral a recibirnos y solucionarnos los problemas que les planteemos (aunque no siempre están de acuerdo y puede haber confrontación, como por otra parte debe ser natural), y eso ya es un punto muy bueno. Además, se puede acceder a los medios de comunicación para presentar las posturas y comunicados del CEUM en nombre de los estudiantes, y a partir de ahí cualquier cosa que se ocurra a la gente. Generalmente, en un órgano de representación de estudiantes, el único límite para hacer cosas es el que se pone uno mismo y su propia imaginación.

En cuanto a la labor de difusión y de darse a conocer, es sin duda algo más complicado. Disponemos de medios institucionales, como por ejemplo el acceso a la lista de correo de alumnos de la Universidad de Murcia, pudiendo enviar a través de ella cualquier información. Sin embargo, no mucha gente lee ese correo, por lo que el éxito de su uso es muy escaso. Por lo demás, las vías de comunicación son las habituales del momento: prensa y, sobre todo, redes sociales.

El CEUM se “moderniza” y cambia la forma de comunicarse y debatir entre sus miembros. ¿Qué cambios ha supuesto la creación de un foro? ¿Dista mucho de cómo se trabajaba antes? ¿En qué sentido?

Disponer de un foro de trabajo interno ha pretendido dinamizar el debate y fomentar el trabajo, aunque los resultados son aún muy escasos. Ahora tenemos un sitio en el que la información está relativamente organizada y cualquier miembro del Pleno puede opinar. El problema es si son pocos los miembros del Pleno que hacen uso del foro.

Anteriormente a la creación del foro simplemente se tiraba de correos electrónicos y contacto directo con las delegaciones. No existía, de hecho, miedo alguno a enviar largos correos informativos o con documentación a los miembros del Pleno, puesto que a fin de cuentas el CEUM estaba para esas cosas. Había otra mentalidad, hay que decirlo, con sus pros y sus contras. A mí, personalmente, me parecía más positiva para el trabajo del CEUM la anterior mentalidad, si bien también hay cosas actuales que han sido positivas.

A pesar de que existe desde hace, relativamente, poco tiempo, la figura del CEUM es una gran desconocida entre los alumnos. ¿Qué medidas se llevaron a cabo durante tu presidencia para dar a conocer el CEUM? ¿Cambiarías o harías alguna otra ahora desde la perspectiva? 

Con mi mandato hubo leves intentos de aumentar la proyección exterior del CEUM, pero con poco éxito. Algunas de las ideas fueron colaborar con la celebración de algunos eventos (entre ellos la Fiesta de los Estudiantes organizada por Agrupación Centro de Cultura en 2011) o participar en algunas actividades, pero el planteamiento no dio los frutos esperados. Con más tiempo y, sobre todo, con la experiencia vivida en otros ámbitos, echo en falta haber creado una figura de responsable de prensa y difusión, que por sí mismo o con la ayuda de más gente se encargase en exclusiva de la tarea de difundir la labor del Consejo y darlo a conocer entre los propios alumnos.

Junta gestora… ¿Algún día saldremos de esas? ¿Qué necesita el CEUM? ¿Qué le falta? ¿Cómo se soluciona?

Se saldrá, por supuesto. De hecho, la fecha planteada está en septiembre, y estoy seguro de que habrá candidatos y condiciones para que por fin elijamos a un nuevo presidente (o incluso nueva, todo puede ser). El CEUM simplemente necesita para ello gente que quiera trabajar y tirar del carro, con ideas nuevas y un mínimo proyecto de querer ser la voz de los estudiantes. Realmente, si entras en este mundo y te interesa de verdad, no es muy difícil plantear este tipo de cosas, pero hay que ser consciente de que hay que dedicarle un tiempo y que es una gran responsabilidad, algo que mucha gente quizá parece no comprender. Y no hablo solo a nivel del CEUM, sino también en las propias delegaciones de alumnos, en las que, como en todas partes, hay de todo, pero echo mucho en falta una mayor implicación con el CEUM y una mayor actividad de estas de forma independiente.

¿En qué organismos representativos a nivel estatal participa el CEUM? ¿En cuales no y por qué? ¿Se tendría en cuenta la voz del CEUM en el ministerio? ¿Por qué?

El CEUM puede participar a nivel estatal como órgano en asociaciones y agrupaciones que aglutinan a otros consejos de estudiantes. Actualmente existe una asociación, CREUP, que lleva funcionando 12 años con diversos altibajos, mientras que recientemente se ha constituido una agrupación en vías de formalizarse, la AERE. La decisión de participar o no en una u otra responde a criterios estratégicos y, por qué no decirlo, políticos también. Yo, por supuesto, tengo mi opinión al respecto, pero es el Pleno y su directiva quien en un futuro deberá determinar estas cuestiones, más allá de lo que yo pueda decir.

En cuanto a la voz del CEUM de cara al Ministerio, actualmente se lleva a cabo esta cuestión a través del CEUNE, del que es miembro el presidente del CEUM en condiciones normales (actualmente en sustitución hay una chica elegida por el Pleno para ello). Cuestión aparte es si esta voz es útil y se tendría en cuenta. Para empezar, el CEUNE reúne a 79 representantes de las diferentes universidades españolas, por lo que nosotros solo somos una más entre un gran grupo. Y por otra parte, el Ministro no tiene por costumbre escuchar a casi nadie desde que tomó posesión, incluidos rectores, por lo que de facto el CEUM puede dejar constancia por escrito de sus cabreos ante el Ministerio, pero poco más.

En resumen:

– El CEUM se crea en 1996 en sustitución del Consejo de Representantes del Distrito (que por cierto, por si nadie se había dado cuenta, en 3 años cumplirá 20 años de representación).

– El CEUM trabaja principalmente en el Consejo de Gobierno, Claustro Universitario y comisiones.

– El principal método de defensa de los intereses alumnos es el diálogo con el Equipo Rectoral y las actividades que deriven de este.

– La difusión del CEUM se centra en las listas de correo, la prensa y, últimamente, en las redes sociales.

– El CEUM se reúne en el Pleno, pero hay temas de debate y trabajo de comisiones que se llevan acabo por el foro.

– A nivel estatal se relaciona con el CEUNE y tiene relación tanto con CREUP como con AERE

– Actualmente está gestionado por una Junta Gestora pero se convocarán elecciones a principio de curso

Por último, aunque el CEUM no esté en su Siglo de Oro hay gente muy dispuesta a cambiar y mejorar este órgano de representación esencial en la Universidad. ¡Ánimo, que seguimos avanzando!

Bloqueos

Cuando estoy mucho tiempo pensando en cómo solucionar o cómo hacer algo, pueden pasar dos cosas. Una de ellas (la menos frecuente) que encuentre la solución instantáneamente y me resulte una genialidad, aunque sea lo más obvio del mundo. La otra es que, lo mire por donde lo mire, no sepa por donde cogerlo. Me bloqueo. Pero para mí bloquearme es algo muy frustrante. Hasta hace poco, cualquier bloqueo se quedaba en el aire. Me daba una ducha de agua fría y me iba a dormir. Y ahí se podía quedar. Indignante. Luego me hice con una pizarra de bolis de tinta, y entonces los bloqueos se quedaban ahí. Horas, días o semanas. Escritos ahí, donde lo veo en todo momento. Hasta que se enciende la bombillita y se te abren las puertas del cielo. La frustración del bloqueo suele ir más allá de enfadarme y no dejar de pensar en eso. Al principio me ponía, por ejemplo, un álbum de Pink Floyd y se pasaba la hora y yo seguía frente a la pantalla o la pizarra sin darme cuenta de que la música había dejado de sonar. O me llamaban a comer y bajaba media hora tarde. Últimamente (desde hace aproximadamente un año) me afecta bastante más. Sobretodo físicamente. He pasado una temporada bastante mala, con unos tics en un ojo bastante desesperantes. Nada que no tenga solución (que ya lo he solucionado, o eso creo). El médico decía que era “estrés”, pero para mí que eso no existe. La preocupación mayor me llegó cuando me afectó al sueño. No me refiero a que me dé insomnio (aunque en estos casos suelo trasnochar, porque la tranquilidad y el silencio de la noche ayudan mucho a pensar). Me refiero a que empecé a soñar con eso. Y yo de nunca he soñado o recordado los sueños. Pero desde hace poco no sólo los recuerdo, sino que los vivo con mucha intensidad. Cosa rara, sin duda. Así que decidí cambiar cosas. Un día, en una de estas situaciones, me calcé unas botas, cogí las llaves, mi bordón y me fui de casa. De noche, de paseo por la huerta murciana. Andando a lo tonto, el primer día me perdí una hora. A la vuelta veía todo bastante más claro. Aunque en ese momento no encontré la solución, no tardé mucho en hallarla. Y ahora he cogido esa “mala costumbre”.

Es muy curioso lo que te puedes encontrar a ciertas horas de la noche por la huerta. En un horario comprendido entre las 21.00 y las 3.00 te cruzas con lo que menos te puedes esperar. Aunque muchas veces lo que menos esperas es no cruzarte con nadie y en ocasiones es algo que agradeces. Ahora con “la calóh” lo más común es encontrarse con gente de la huerta que huye de sus hogares en busca del frescor de la noche. Por suerte toda esta zona, rodeada de acequias, tiene bastante humedad y por las noches en verano es una delicia estar en la calle. Los modales de la gente varían desde pararte e invitarte a una limonada bien fría o ignorar tu presencia aunque les des las buenas noches educadamente. Lo gracioso es que es gente que no conoces de nada y tienen hábitos y costumbres huertanas muy atípicas para lo que yo acostumbro a ver. Tengo por norma no decir nada si la persona con la que me cruzo es menor que yo. Manías raras mías, ¡por qué no! Entre las muchas cosas raras que te pueden suceder, destacaría encontrarme con un profesor de la facultad haciendo footing. O cuando un gato se chocó contra mí, iba despistado el pobre. También recordaré siempre una de las pocas veces que he sentido miedo al ver a un perro. Lo “normal” es que cuando te acerques a un perro te ladre. (Normal aquí, en la huerta, donde los perros están para proteger una propiedad privada). Si además existe una verja entre él y tú, abordará la verja “defendiendo su territorio”. ¡O por lo menos aquí es así! Pero el otro día iba pensando en mis cosas y al levantar la cabeza veo un San Bernando que su cabeza me llegaba por el hombro. El perro ni se movió ni me ladró. Pero ver a un perro tan cerca, tan grande y tan quieto, así de golpe, me impactó. También encuentras imágenes para fotografiar. Preciosos gatos observando en la repisa de la ventana de una casa abandonada, por ejemplo. Y hablando de casas abandonadas, hasta hace poco había una estampa preciosa: una casa antigua, derruida, quedaba media fachada semi-envuelta con esa hiedra verde y blanca… De cine.

Desde que empecé esta nueva costumbre han cambiado bastantes cosas. Aunque mi ojo siga parpadeando en exceso a veces o siga soñando intensamente, creo que he salido ganando con el cambio. El día que no salgo parece que el cuerpo me lo reprocha. A veces, cuando la rodilla no me permite andar ni un paso, también me acompaña en mi paseo la rodillera. Me hace gracia salir con ella porque hace un ruido metálico y suena a cyborg. Pero lo bonito del camino es saber que sólo tienes que avanzar. Vayas solo o acompañado, lloviendo o con calor, con la rodilla dando la guerra o como sea… Es lo único que puedes hacer. Y es una filosofía muy aplicable a la vida. Lo único que tienes que hacer es avanzar. No pararte. Aunque te canses, conforme continúes, creas tu ritmo. No puedes parar y te vicias. Aunque todos los días te encuentres con una tara. Hoy estás cansado o no tienes ganas de nada o pasa cualquier cosa. Pero aún así, sigues. Te das cuenta de que puedes someter tu cuerpo a tu voluntad. Estamos acostumbrados a todo y ese todo crea una conciencia laxa. Nos cuesta decir que no a las cosas. No hagas eso, ponte a hacer lo que debes. No, no, no. Cuesta mucho adquirir un hábito y si el hábito es intelectual, mucho más. Crear tu rutina, tu hábito. Y al ser algo físico, algo que puedes controlar más fácilmente, te es más sencillo aplicarlo a algo más abstracto, como es, por ejemplo, estudiar. Hay que seguir avanzando. Pararte no sirve de nada…

De nuevo se termina “The Final Cut” de Pink Floyd y no me doy ni cuenta, porque estoy absorto escribiendo mis paranoias. Pero si se ha acabado, es que ya he escrito demasiado. Otro día más. 🙂

Ser o existir (de dioses y azares)

Una de las cosas que más me gusta es oír a la gente discutir. Pero discutir en el sentido correcto de la palabra, ver como dos energúmenos se cargan de razón elevando el tono de voz y concluyendo con el típico “porque sí” nunca me ha sentado bien (y menos aún las “discusiones” políticas (entre otras) que provocan diarrea mental). Y casi siempre he sido más de escuchar que de discutir. Al fin y al cabo, escuchando es como más se entera uno de las cosas. Una de las discusiones más comunes que he escuchado, por vicisitudes del destino, es sobre la existencia de Dios o no.  No centro este post en ese tema, sino en este tipo de discusión. Normalmente hay dos grupos bastantes distintos: los que están a favor y los que están en contra. Luego hay algunos que ni largos ni cortos se quedan entre dos aguas. Como digo, ahora me centro en un tipo de discusión y no en la discusión en si misma. Aunque en la realidad, lo que ocupa en parte algunos de mis pensamientos es en la discusión en si misma. Porque sin dar opinión (tengas o no tengas opinión sobre ese tema) te expones a puntos de vista muy distintos que te hacen reflexionar bastante (o por lo menos a mí). Y si esos puntos de vista son razonados (y razonables) ya ni te cuento. Mediante lo que comúnmente llamamos “lo lógico”  llegamos a conclusiones y prejuicios sobre lo dicho y las personas que lo han dicho. Aunque luego no sea tan lógico, sino más bien “de sentido común” o mejor dicho “instinto“. Porque nuestros razonamientos no son lógicos per se (no todos). Por suerte tenemos la lógica (ciencia) que es como un salvavidas en el mar de incongruencias que es nuestro pensamiento.

Pero para no desviarnos mucho del tema, hay una respuesta que siempre he querido dar ante la cuestión de si existe o no Dios. Como he dicho, existirían dos grupos: en este caso están los creyentes (practicantes o no) y los ateos (también encontramos agnósticos y otras corrientes). Y luego tenemos gente mística que dicen un “sí-pero-no”. Mi respuesta a la pregunta sería otra pregunta: ¿crees en Dios? Si es que no, estoy de acuerdo en decir que Dios no existe. Si es que sí, estoy de acuerdo en decir que Dios no existe. ¿¿?? ¿Cómo? Como lo estás leyendo. Dios no existe. Para el agnóstico/ateo es una respuesta más que obvia y válida. Pero el creyente tiene que quedarse con una cara de ingenuo bastante peculiar. Al creyente le digo: para ti Dios no existe, Dios es. Evidentemente un ateo u agnóstico le va a dar igual la diferencia entre “existir” y “ser”, porque le das la razón igualmente, pero a mi humilde entendimiento tiene diferencias bastante claras.

Si lo piensas, la palabra “existir” puede sonar un tanto confusa para designar a algo que se dice que existe desde siempre. Porque “existir” implica un “antes” y un “después”. Yo existo. Antes no existía y ahora sí.

Etimológicamente, la palabra existir viene del latín exsistere que significa “aparecer, emerger”, compuesta del prefijio ex- (hacia fuera) y el verbo sistere (tomar posición, estar fijo, estar en pie).

Por otro lado, ser también viene del latín. De la fusión de dos verbos: esse (ser) y sedere (sentarse). Tiene, además, un carácter perfectivo: que da perfección, expresa una acción acabada (de tiempo indefinido). Entendiendo indefinido como “una acción pasada” o “que no tiene límite”.

Cerrando este tema, una curiosidad gráfica-histórica: tradicionalmente se representa la imagen de Dios como un hombre mayor, con barba y sentado.

Y con esta distinción de “existir” o “ser” se podrían zanjar otras discusiones varias. Por ejemplo: ¿existe la suerte? ¿O la suerte es o no independientemente de la persona?

Por último, con este post a un servidor, amante de la Lengua y la Literatura (aunque de vez en cuando también le meto alguna patada a la ortografía), le gustaría remarcar la importancia de usar correctamente las palabras en todo lo que leemos/escribimos o compartimos. Cada palabra significa algo y de lo que se escribe podemos entender lo que se dice o lo que realmente se intenta decir (que pueden ser cosas totalmente distintas).

PD: cuando empecé este blog se me olvidó comentar que posiblemente esté equivocado en muchas cosas y no me importa rectificar. ¡Por el Grinch, si os atrevéis, mostrad vuestras correcciones! Así aprendemos todos. 😉

El CEUM y otras barbaridades

Parece que haya abandonado el blog, ¡pero no es así! Estoy reuniendo información para una serie de posts. Y como el caso es quejarse de todo, lo siguiente de lo que quiero “quejarme”/escribir es sobre el CEUM. Como muchos sabréis, el CEUM es el Consejo de Estudiantes de la Universidad de Murcia. Algo así como la delegación de vuestra facultad, que también conoceréis en exceso, pero que representa a todos los estudiantes y vela por sus intereses. Actualmente, y en mi opinión, el CEUM no es algo sólido ni representa del todo los intereses de los alumnos. En parte podemos culpar a los representantes que, por un lado, son escasos y a las delegaciones de las facultades que no participan en él. También habría que culpar la falta de interés generalizada en algo que debería funcionar… Y por supuesto el problemón que supone poner en pocas manos los quehaceres de muchos. Pero también hay que agradecer a la gente que se molesta en seguir reuniéndose y buscando como levantar este Titanic aunque a veces confundan el papel del CEUM con el de un sindicato unificado de estudiantes universitarios.

A la espera de poder comprender mejor qué está pasando, he pedido una entrevista a Ignacio García Soblechero último presidente del CEUM. También estoy intentando contactar con más gente que explique cómo funcionaba el CEUM antes y, yéndonos un poco más lejos, qué había antes del CEUM y cómo funcionaba. Recordando las palabras de Avellaneda:

El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla

Pues eso, cuanto mejor sepamos qué pasa y qué pasó, mejor podremos vislumbrar un qué pasará.

Mientras consigo reunir o no la información necesaria, ¡iré pensando en qué escribir para no dejar esto muy abandonado!

Beca y cultura hasta la sepultura

En primer lugar aclaro que yo entiendo poco de todo en general y de nada en particular y aún así me atrevo a escribir unas líneas sobre un tema muy en boca de todos en los últimos días. Las becas.

Es cierto que la palabra beca significa muchas cosas aunque todas ellas, probablemente, tengan el mismo origen. Si no entiendo mal, una beca viene a ser como un mecenazgo.  Alguien paga porque estudies. Y eso se simbolizaba con la imposición de una pieza de tela a los alumnos becados (luego ha derivado, teorías de la igualdad o quién sabe por qué, todos merecemos una pieza de tela cuando nos graduamos).

Pero al fin y al cabo, si alguien paga para que estudies, sin malpensar mucho, es para sacar un beneficio de ello, ¿no?. Los mecenas gozarían del consejo o gestión del mejor erudito (pagado de su bolsillo). Pero ahora entramos en harina hablando de la actualidad. El mecenas en este caso, es el Gobierno (risas no, PLEASE). Y como mecenas decide quien tiene beca y quien no. Aunque aquí llegamos a un punto curioso cuanto menos. El Estado paga, por un lado, en las universidades públicas gran parte del costo de tus estudios (realmente pagamos un “pequeño porcentaje” que llamamos matrícula) pero, ¿de dónde sale ese dinero? Espero no equivocarme, pero creo que de los impuestos. Impuestos que pagan nuestros progenitores religiosamente pese a las subidas y bajadas más subidas. Es decir, que pagan impuestos que en parte se destinan a las universidades públicas y luego vuelven a pagar más por matrícula (a grosso modo puedo pensar que al fin y al cabo pagan el coste total de la matrícula).

En esta sociedad tan poco homogénea nos encontramos gente que, aunque pague (¡o no!) sus impuestos, ganan poco y no pueden permitirse pagar la matrícula universitaria. En este caso el Gobierno se encuentra en una tesitura importante. ¡Tiene gente que quiere estudiar pero no puede! ¡Vamos a ayudarles! Pero claro, son mecenas y no se puede ayudar a todos. Tienen que poner condiciones. Condiciones que,  lógicamente, deben depender únicamente de la nota (la calidad del estudiante) y los recursos económicos de los que dispone. ¿Pero hasta qué punto las condiciones son justas o razonables? Conozco gente que aprovechando las condiciones laxas de las becas se embolsó 6.000 €, hizo correr dos convocatorias de examen y a vivir la vida. ¿Deben existir las becas? Sin duda, si. Y os lo dice una persona cuya única beca proviene de la fundación “apellido de mi padre”-“apellido de mi madre” (mis padres, obviously). Pero también debe entenderse que, si no cambian las cosas, no se puede “subvencionar” gente que no llega  a unos niveles. Independientemente que Aznar tuviera tal nota o nosequién tuviera tal otra.

Bueno, en los últimos años existe una tendencia muy extendida que casi podemos denominar ‘enfermedad’: titulitis. La titulitis queda bastante reflejada en el siguiente fragmento de El camino de Miguel Delibes:

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatar como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba…

Su padre entendía que esto era progresar; Daniel, el Mochuelo, no lo sabía exactamente. El que él estudiase el Bachillerato en la ciudad podía ser, a la larga, efectivamente, un progreso. Ramón, el hijo del boticario, estudiaba ya para abogado en la ciudad, […] y les miraba a todos por encima del hombro; […]. Si esto era progresar, el marcharse a la ciudad a iniciar el Bachillerato, constituía, sin duda, la base de este progreso.

Es decir, el que no tiene estudios no sirve en esta vida. Y aún así necesitamos panaderos, fontaneros, ganaderos… ¿Qué queremos? ¿Que nuestro panadero sea graduado en gastronomía mediterránea? ¿Que nuestro fontanero sea ingeniero experto en mecánica de fluidos? En mi humilde opinión no tiene sentido. Es devaluar la profesión. Entonces, como aquí no podemos ser todos universitarios (salvo los que tengan dinero), los que no tengan dinero o son muy buenos en lo suyo o que se olviden de estudiar. De todas formas, por muchas reformas o ministros, las condiciones de las becas nunca estarán al gusto de todos. ¿Hay que cambiar algo más esencial?

Se me olvidaba comentar que estoy enfermo. Una enfermedad un poco rara y no diagnosticada que se llama conspiparanoia. A veces, si no me tomo la medicación, me da por pensar que hay un complot interesado en que todos tengamos una carrera universitaria. ¡De todas formas cunde la incultura! Desde primaria a bachiller. No interesa que se sepa. Y así llegamos a la universidad (que es algo así como un núcleo “impenetrable” de conocimiento, aunque sin base ni esfuerzo, de poco o nada sirve. Aprobar “por los pelos” o dando penilla y un parado más a la cola). Yo me pregunto, ¿por qué tenemos un sistema educativo tan decadente? La primera vez que yo vi una matriz fue en primero de bachiller. Un conocido profesor de la UPCT (Juan Medina) creó una aplicación para tablets/móviles y su hijo (o sobrino, no recuerdo) de 3-5 años sabe más de matrices que yo. O yo soy tonto (que no se descarta) o aquí falla algo. ¡Por capacidad no es! ¡Es porque no interesa que se sepa!

Un pueblo inculto es más fácil de dominar

Hay que cambiar muchas cosas y este no es el camino.