Condescendencia fatal

condescender.

(Del lat. condescendĕre).

1. intr. Acomodarse por bondad al gusto y voluntad de alguien.

Sí, lo sé. Si observo el timeline de mis últimas entradas parece que no dejo un mes sin publicar. Pero noviembre ha ido cuesta arriba. Sé que me quedan cosas en el tintero por publicar: Codemotion, pizza-night con Neosistec… y otras cositas de las que no he dicho nada aún. Pero todo a su tiempo.

Hoy vengo con este tema, saltándome todo lo anterior y cambiando un poco las tornas. Vengo a hablar de esos extraños seres, tan dóciles y dúctiles. Si bien es de todos sabido vivimos en una absurda binaria dicotomía, incluso a veces contradictoria, que me empuja a decir que existen dos tipos de persona: los condescendientes y los “condescendedores”. Vamos, los que deciden y los que no. Los que mandan y los que otorgan. Los vencedores y… ¿los vencidos?

Queráis o no, todos somos condescendientes . Al mayoría de las veces, pienso yo, con desagrado. Es decir, si eres de los “condescendedores”. Las que menos son las que más me preocupan. Es difícil pensar qué se le pasa a alguien por la cabeza para que sea condescendiente y con agrado. Me resulta chocante ese “lo que tu quieras”, que no deja de ser tedioso, irritante y repetitivo. Es, lo que acaba siendo, un conformista. Y el conformismo mata. Mata la creatividad. Mata la libertad. Mata la voluntad. Y aunque todo lo anterior acaba muriendo de una u otra forma, ¡éste último es el músculo esencial que más deberíamos potenciar para conservar el resto!

Quizá el problema de fondo sea este. La muerte de la voluntad es muerte en vida. Forjar la voluntad de poder hacer lo que queramos elimina barreras. Es ese “que nadie te diga lo que puedes hacer” que seguro que habréis oído alguna vez, pero potenciado a su máximo exponente: ¡la realidad! Y el paso de la palabra al mundo real no es un acto mágico. No es una inspiración divina que como viene se va. Es un proceso metódico basado en la constancia y en la más recursiva voluntad. Voluntad de tener voluntad. Y esta es la primera piedra de lo que quieras hacer.

El otro día hablando con una persona me contaba su teoría de la vida. Según me comentaba, la vida es una especie de equilibrio donde si por ejemplo comes mucho chocolate porque con este liberas endorfinas para ser feliz, al final acabas gordo que es algo que deriva en compensación por la felicidad que buscas y que, para equilibrar, te convierte en algo triste. Quizás sea tan sencillo que no lo haya explicado bien. Pero bueno, lo he intentado. También he intentado convencerle de mi “teoría” para mostrarle mi desacuerdo. Prefiero pensar que con voluntad y compromiso cada uno se construye su propio destino. Si tienes un objetivo, primero debes tenerlo evidentemente, debes tener voluntad de conseguirlo. Y crear esa especie de contrato contigo mismo en el que te comprometes a llegar. Es en esa combinación en la que, aunque estés lejos, en cada situación podrás encontrar una forma de avanzar un paso más hacia el objetivo.

Quien no esté cometiendo errores es que no lo está intentando lo suficiente.

Wess Roberts

Proyect Print3D

De nuevo me encuentro hasta arriba de cosas por hacer, y aún así me sigo metiendo siempre en más cosas. Qué le vamos a hacer. Tener paciencia y disfrutar de cada cosa a su tiempo, supongo.

De momento con este proyecto es así. Sí. Me he tomado la libertad de llamarlo “Proyect Print3D”. Porque es un proyecto, de una impresora y encima de todo, una 3D. Desbordo imaginación, lo sé.

Pues bien, el proyecto original no es mío. Es una idea que surgió hace un tiempo en Infomun J.E. y que, por avatares de la vida, ha ido decayendo. Pero ya estamos un compañero, Roldán, y yo para retomarlo.

En un principio yo quería llevar sólo la parte, por así decirlo, logística. Buscar a alguien interesado en el tema y suministrarle todo aquello que le hiciera falta para terminar el proyecto. Pero al final acabo pringao. Me quejaría si realmente no me gustara acabar pringando en este tipo de tareas. Soy así de feliz.

A modo resumen podría decir que una impresora 3D es una máquina capaz de imprimir objetos a partir de modelos tridimensionales. Dos características rápidas: son caras y  muy lentas. Si no quieres vacilar mucho a tu bolsillo, o dicho de forma más ingenieril, si te gusta trastear un poquito de electrónica, siempre puedes comprarla por piezas individuales e ir montándola. A mano, evidentemente. ¿Cosas buenas de una impresora 3D? Al principio de esta andadura pensaba que el postureo era el máximo éxito de esta empresa. Pero se pueden hacer tantas cosas con una impresora 3D que sólo diré… ¡en breves empiezo la mía propia! 😛

Conociendo la máquina:

Básicamente diría que la impresora tiene una única parte “fundamental”, el cerebro de toda la operación. En nuestro caso una placa Arduino (existen otras variedades de placa, mejores o peores, algo comentaremos).  A parte de todo esto, están los motores, la fuente, la estructura, la cama caliente, los fin de carrera… Medio kilo de cables. Y mucha paciencia.

Quizás esta parte, que por un lado es fundamental, sea la más puñetera. Y es aquí donde uno puede replantearse la utilidad de cierta práctica de Fundamentos Físicos de la Informática. Puede, incluso, divertirse manejando un multímetro. Nuestros primeros pasos van dirigidos a comprobar que todo estuviera bien montado. Ajustar un tornillo por aquí, otra brida por allá y empezar con “el cerebro”. A ver, por donde empiezo. A la placa tiene que llegarle cierto amperaje. Es decir, al circuito se le suministra corriente eléctrica (voltaje) y tenemos que medir la intensidad de ésta (en amperios). Una fuente que suministra 220 V debe alcanzar aproximadamente los 12 A. Por si queda claro, 1 amperio es una intensidad bastante fuerte. Nuestra placa consumirá poquito si está inactiva. Por cierto, a nuestra placa, para que piense bien, le hemos cargado un archivo llamado Marlin donde están definidos un montón de parámetros e información para controlar los motores, el tamaño de la cama, temperaturas, etc. Pues al encender nuestra placa, Marlin enciende automáticamente los motores. De este modo, si conectamos el multímetro en serie con la fuente a la placa podemos ver que al arrancar tendrá un amperaje alto (unos 200 mA en nuestro caso) y caerá porque se apagan los motores (hasta unos 90 mA). Nuestra placa consume eso, 90 – 100 mA. Todo esto, por cierto, conectando sólo un motor porque los calibraremos uno a uno.

Calibrando motores…

Nuestra impresora tiene 4 motores, dos de ellos funcionan a la par. Ya lo comentaremos. Uno de ellos se encarga de desplazar la cama caliente hacia delante y hacia detrás en el eje Y. Suponemos que en el eje imaginario, el 0 de la Y se encontrará, si estamos de frente a la impresora, al fondo del todo. Otro motor se encargará de el extruder, que es la puntica por donde sale el filamento caliente. Suministrará filamento al extruder y lo moverá en el eje X. Supondremos de nuevo que estamos enfrente de la impresora, el lado izquierdo al máximo será el punto 0 de nuestro eje X. Y los dos motores que se encargan de subir y bajar, están configurados para que estando a ras de la cama caliente, se encuentren en el punto 0 del eje Z. Bien. Para calibrar los motores usaremos unos valores seguros de amperaje, los motores X e Y tendrán 200 mA y los de la Z unos 400 mA cada uno. Para calibrarlos conectamos los motores de uno en uno y vemos el amperaje que les entra nada más encender la impresora (instantes después caerá este valor al desconectarse).

El valor que nos muestra está “distorsionado” ya que hay que restarle el consumo de la placa (en nuestro caso 90 mA). Por eso, para calibrarlo, veremos que en la placa donde conectamos el motor hay un tornillo chiquitito que nos permite ampliar esta intensidad. Aunque lo ideal sería 290 – 300 mA, a nosotros en 240 nos funciona sin perder pasos. Otra curiosidad de nuestra placa es que, con la fuente que tiene, no alcanza más de 310 mA, aún así no hemos tenido mucho problema para imprimir. Como estos valores pueden variar bastante y lo único que importa es que la impresión no pierda pasos (es decir, que le llegue energía suficiente para imprimir todas las capas), si el amperaje es menor, el consumo total del sistema será menor.

Con el otro motor operamos igual. Lo conectamos sólo a la placa y procedemos a calibrarlo de esa misma forma. Como dato curioso, tras hacer distintas pruebas de movimiento de motores (sin instalar los fin de carrera), nos encontrábamos que al darle a que se moviera, por ejemplo a la izquierda, se nos iba para la derecha. Tras mucho meditarlo, pensamos cambiarlo por software pero resulta que si pones los pines de la placa conectados al revés (que en verdad sería el derecho) se soluciona. Y descubrir esto fue… ¡brutal!

Vale, y terminando el tema de calibrado de motores me gustaría hablar de los dos motores que quedan. En nuestro caso nos los encontramos soldados. En cierto modo tiene sentido, ya que deben ir a la par, pero teníamos un problema muy físico. Os explico. Nuestra placa sólo da hasta 310 mA. Restando el consumo de la placa nos quedamos en 310 – 90 = 210 mA para los dos motores. Al estar empalmados (visto de otro modo, conectados en paralelo), tienen un nodo. Es decir, un punto donde la corriente se bifurca. Y, teóricamente, le llegaría la mitad de corriente a cada nodo: 105 mA a cada motor. Pues vaya faena, ¿no? Deshacemos el empalme y así aseguramos que a cada uno le llegue, al menos, 210 mA  de la resta del máximo amperaje y el consumo de la placa. No son los 400 del valor seguro, ¡pero funcionan! Lo que me da a pensar que no hará que pierda pasos y consumirá menos. ¡10 puntos para Gryffindor!

Fines de carrera

Por último nos quedaba conectar los fin de carrera, esto es, unos pulsadores que indicaran a la impresora que no podían pasar más allá de ahí. Y sobretodo, le daban la referencia de los 3 puntos (0, 0, 0) del sistema.  El único misterio que nos hemos encontrado en este término es que al conectarlos mal, no los detecta. Y aunque esto parezca muy obvio, NO LO ES. En nuestra placa quedaban una serie de pines libres y decidimos conectarlos juntitos y, de cierta forma, arbitrariamente. Pues resulta que estaba indicado en la placa misma una X, Y, Z donde se conectaban. Vaya tela…

Primeras pruebas. ¡Funciona, maldita sea!

Al empezar las primeras pruebas, imprimimos un cuadrado de 2x2x1 cm. Al principio, ignorante de mí, pensé que las primeras capas eran casi imperceptibles al ojo humano, ya que eran 50 capas. Pero luego, explicándole el tema mi hermana pequeña me hacía el simple cálculo: 1 cm / 50 capas = 0.02 cm. Que son 0.2 mm. Según Yahoo! Respuestas el ojo humano no distingue grosores menores a 0.1 mm, ¡y en nuestro caso es el doble exacto! ¡Debíamos verlo perfectamente!

Pues resultaba que no estaba cogiendo filamento. Ajustado todo aquello que faltaba por ajustar, ¡ándale!

A estas alturas llevaría entre 10 – 24 capas, cuando de repente el ordenador decide entrar en reposo y se para la impresión 🙁 Investigaremos en profundidad cómo evitarlo, pero conseguimos imprimir esto:

Y ojito, que no hemos hablado de la laca. La laca es muy importante, porque sirve para que no se pegue a la plataforma aquello que estamos imprimiendo. Aunque hay distintas alternativas, siempre queda guay tener esto cerca 😉

Y hasta aquí la ciencia de hoy. Muy agradecido a Infomun J.E. por facilitarnos el trabajo y permitirnos vivir esta experiencia. Y muy agradecido también a Roldán, que a pesar de su dislexia contagiosa (xDxDxD), hemos podido alcanzar el éxito de este proyecto.

¡Seguiremos trasteando! 😉

La soledad de los números primos

Ya estoy de vuelta al ajetreo diario de no parar. Me cansa mucho. En serio. Clases y mil cosas ocupan mi tiempo. Como si llevara una mochila imaginaria con todas las cosas que tengo que hacer. Unas van saliendo y otras entrando. ¡Y ésta no alivia su peso! Pero por mí ya no pasa el dedicar cierta parte mi tiempo a mi entretenimiento y  descanso particular. Especialmente al ocio más insaciable de todos: la lectura. Y así, de buenas, para empezar bien el curso me he leído esta semana un libro que no me ha dejado para nada indiferente…

(más…)

Cerrado por vacaciones

Tenía pendiente escribir un par de posts sobre alguna de las muchas cosas que he podido hacer durante julio. Pero como no paro, no he tenido tiempo.

Así que cuelgo el cartel de cerrado y… ¡nos vemos en septiembre!

Evento Iniciador Murcia: take it easy, but take it

Jueves 5 de junio. Son las 18:00 de la tarde y en el hall del CEEIM un señor de aparencia huertanica habla con Ricardo López. Estamos esperando la conferencia del hombre del momento en el ecommerce. Un gurú. Un visionario. Un maño. Ricardo Lop. Empieza la charla y sostiene sobre sus manos un Samsung, desde donde parece que lee las ideas principales que guían su charla. Dos descuidos nos muestran una pantalla apagada y un papel escrito a lápiz. Take it easy.  Conforme empieza a la charla algunos se miran pensando que se han equivocado de lugar. Yo sonrío. Tiene un sentido del humor excelente. Nos habla con sencillez y sinceridad. Fue panadero y agricultor. Durante un curso de “cómo gestionar su correo eléctronico” descubre la magia de internet. Esto lo habrá contado como mil veces y no se detiene mucho. Cuando empezó hace 15 años no sabía ni lo que era un ordenador. Ahora es su forma de vida, su ventana al mundo. Y es que aunque él dice no saberlo, Aceros de Hispania recibe cerca de 4.000 visitas diarias.

Charla Iniciador con Ricardo Lop

Charla Iniciador con Ricardo Lop

Según toma cuerpo la charla nos habla de atención al cliente, proveedores, roles del trabajo en equipo, posicionamiento SEO… ¡Nos habla de publicidad agresiva! Imagina a tu panadero hablándote de cómo Google sitúa su página en las 4 primeras posiciones. Toda una sensación. Y él lo dice con la naturalidad y sencillez de quien ve lógico cómo funciona eso. Estamos en una charla promovida por la fundación Iniciador. De emprendedores para emprendedores. Y este hombre no es un emprendedor. Es el emprendedor. Y resulta que viene de una localidad que es un caso de éxito en sí misma. El pueblo donde más comercios electrónicos hay por habitantes. Una proporción muy curiosa. Le preguntan por qué. ¿Es necesario ir a Castelserás para triunfar? Su respuesta es rotunda: la necesidad les ha creado el órgano. Hay hambre. Hay necesidad. Una mezcla de casualidad, la circunstancia oportuna y creatividad. Una creatividad que parece de pueblo. Unos giros, unas ocurrencias que salen fuera del común urbano. Algo que he visto en otros pueblos. Un nosequé que marca la diferencia. Bueno, un sísequé. Algo que se te puede ocurrir a ti, lo publicas en Twitter, obtienes un FAV y con suerte un RT. Pero ya. Ricardo nos cuenta varias anécdotas. Nos cuenta como aplica él lo que los entendidos llaman publicidad agresiva. Finales de 2012. Entrevista a su actualmente abdicada majestad, el rey, donde le preguntan que cómo saldremos de la crisis. A lo que el monarca responde:

Con un cuchillo en la boca y una sonrisa

Y Ricardo no lo duda.

  Le envía un cuchillo al rey, como diciendo: ya sólo falta la sonrisa. Ricardo es empresario, es emprendedor. Pero también es algo más. Conoce la necesidad que le ha llevado a adentrarse en el negocio del comercio electrónico. La necesidad de hacer algo distinto, innovador. Algo que siendo innovador y revolucionario no abandona la faceta más conservadora. Cosas como el trato al cliente, la sencillez para hacer un pedido… Un todo. Nos cuenta lo importante de revisar todas las mañanas el correo. Responder siempre al cliente. Y si no se sabe la respuesta, nos dice, se responde que no la sabemos y que vamos a buscar una solución. La sencillez de no tener que meter un millar de datos, registrarte y sacrificar un carnero de 8 semanas a la luz de la luna durante un eclipse. La simplicidad de clickar, añadir los datos que creas necesarios para que te llegue y pagar. Si lo puedes hacer en dos clicks mejor que en tres. Da todas las posibilidades de pago. Todas las comodidades. Toda la información en todos los idiomas, con precios dependiendo de la región, si va con I.V.A. o no. Una odisea que se me antoja compleja de desempeñar para dar la máxima facilidad. Este hombre es un genio. Nos dice que cuando uno va a tomarse un café nadie le pregunta su segundo apellido, ni su dni, ni su dirección. Ya te dará el cliente la información necesaria para que le llegue lo que ha pedido. Eso si, nos recomienda lo de “esto no sale por la puerta si no se ha pagado antes”. Nos cuenta que a él le han llegado cartas en las que ponía “Ricardo, el hijo del panadero” sin más señas. Y le llegan. Hace simple lo que nos empeñamos en complicar. Y lleva toda la razón.

También nos cuenta que no invierte en publicidad. No tiene a nadie encargado de gestionarle el SEO. Su filosofía es simple: crea contenido y crea mucho. Pero lo más importante: crea contenido original. Contenido de calidad. Lo más simple para que al buscar “cuchillo” en Google veamos que son, casualmente, los primeros.

Fue una charla muy productiva y una experiencia muy agradable. Muchas otras cosas quedan en el tintero y en la memoria pero por mi despiste de no llevar donde anotar esa tormenta de ideas que generó, me quedo con las ganas de contarlas.

Muchas gracias Ricardo Lop por  venir e iluminarnos con tu sencillez y amabilidad y por mostrarte tan dispuesto a contar tu experiencia, tu caso de éxito (pero sobretodo, tus fracasos). Espero volver a la siguiente charla de Iniciador Murcia, ya en Septiembre 😉

He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mi para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito.

Michael Jordan

Se rompió de usarlo mal

Ha sido una semana de locos. Nervios, impaciencia y al final llegó el día. Un resultado inesperado. Por un lado contento por el apoyo recibido. Por otro lado, totalmente decepcionado.

el-mercader-de-venecia

A diferencia de Antonio, mi tristeza está bien focalizada. Centrada en una especie de murmuro que dice algo así como la democracia se rompió por no saber usarla. Es bastante triste, la verdad. Cuando decidí presentarme a claustral encontré algunos apoyos. Mi línea principal era: no me votéis porque sí. No quiero votos por amiguismo. Quiero representatividad. Quiero voluntad de hacer las cosas. Y lo mejor de todo, de hacerlas bien. Algunos me votaron de esta manera. Votaron en conciencia. Algunos ven este tipo de acto electoral como a ver quien tiene más amigos. O a ver quien hace la gracia más grande. Me recuerda cuando en la E.S.O. decidíamos votar de delegado al más tonto, porque era gracioso. Aquí la gracia es similar.

Aún así, agradezco a aquellos que depositaron su confianza en mí el pasado jueves. Más apoyos de los que esperaba y una diferencia muy pequeña. Tan pequeña que ya se han puesto los recursos correspondientes en el registro de la Universidad para verificar que no pudiera haber ningún error. Pocos cambios se esperan, pero hay que saber agotar todos las posibilidades.

Podría entrar a descalificar la mala fe de aquellos que acaparan con gran ambición cargos de representación. Aquellos que casi con una voracidad insana ocupan cargos y cargos de los que  luego se darán golpes de pecho presumiendo de su generosidad superpuesta, no obstante, a la muerte de la representación real. Pero no entraré en este tema. Prefiero dejarlo a tiempo. Hace ahora un año también que dejé otro cargo de representación. Hacía algo que se me daba realmente bien. Pero llegó el quítate tú que me ponga yo. Y así nos va.

Irónicamente también me siento contento. Con la conciencia tranquila de saber que hice lo que pude por que las cosas se hicieran bien. Tranquilo de saber que esto lo dejo. Aunque no quede en buenas manos. Aunque a mi no me representen. Me queda la “egoísta tranquilidad” de saber que me voy a dedicar más a mí que a los demás. Que mi tiempo ya no se divide en nada más que en hacer lo que me dé realmente la gana. Sin compromisos con nadie. Otra cosa que me quito, definitivamente.

Esta semana he aprendido muchas cosas. Todo pasa demasiado deprisa. Hay que saber echar el freno. Quitar lastre, irónicamente. Ir ligero, pero ir andando. Esto es algo que me ha quedado contrastado este último año. Pequeños gestos cada día que hacen un cambio grande. He hecho una lista de todas las cosas que tengo que hacer. Cosas con las que me comprometí. Cosas que voy a dejar. Me quiero sumar a la calma del movimiento slow.  Ser más conscientes de las cosas que hacemos y disfrutarlas. Todo a su ritmo. Despacio, despacio. Pensar bien las cosas. Una gozada, oigan. Otras veces he hecho algo similar ( dejar de tener una visión holística de los problemas. ¡Me paso al reduccionismo!), inconsciente de qué era. Ahora tiene nombre.

Todo lo que quiero es vivir una vida plena, más allá de esos horarios diarios que me condenan. Quiero sentarme a cenar en paz, sin ruidos que me contaminen. Como decía la canción. Ahora toca centrarse en lo que importa y empezar a hacer todas esas ideas que voy escribiendo en mi Moleskine. Retomar aquel calendario de Google donde apuntaba los eventos a los que quería ir pero no iba, porque no tenía tiempo. Y a disfrutar, que si la vida son dos días ya estamos viendo atardecer.

Hola, Nunatak

Al parecer las tierras murcianas son un caldo de cultivo e inspiración para grandes talentos musicales. Y así quedó demostrado anoche en la sala 12&MEDIO donde Covelka y Nunatak hicieron de la velada un descubrimiento BRUTAL.

A Covelka ya les sigo la pista desde hace tiempo y anoche nos regalaron un breve pero intenso repaso por su primer disco “Nervio”, que presentaron hará cosa de 2 meses, y dos nuevos temas: Iceberg y La Pista Celestial (este último, rollo Supersubmarina, me gustó bastante).

P.D.: yo quiero una camiseta con el logo de Covelka 😀

Covelka en Spotify

Más tarde comenzaron los cartageneros Nunatak con Entre los árboles que puso mi sensibilidad a flor de piel con un tema que aunque no está a la altura del pinkfloydiano “The great gig in the sky”, poco tiene que envidiarle. Y es que para mí tienen mucho que ver. Dos canciones sin letra definida. Sólo sentimiento. Muy TOP.

Y siguió la noche con otras grandes canciones que se me quedan grabadas como Luz en su voz, La cuarta dimensión o El camino. Escuchar su disco merece la pena 😉

Nunatak en Spotify

También podéis encontrarlos en Facebook: Covelka y Nunatak

Nada significa nada

Nada significa nada. Todo significa todo. Algo que da sentido a las situaciones cotidianas. Que genera sentimientos adversos. Da vidilla a la vida. Un ” hola, cuanto tiempo sin verte”. Algo tiene que significar. Algo más allá de una simple afirmación. Más allá de unas palabras vacías, más allá de lo que se dice. Algo que se quiere decir y no se dice. Porque está implícito. Y ahora tu percepción entra en juego. Baile de posibilidades. Tu cerebro te engaña.  Una mirada de un instante. ¿Coincidencia? Altas esperanzas. O no significa nada. No lo sabes. No lo pienses. Mejor no lo pienses. Porque tu cerebro no atina. ¿Recuerdas lo que ha pasado o lo que te hubiera gustado que pasara? ¿La mirada acompañada de una breve sonrisa? Yo no lo recuerdo. No lo puedo asegurar. Un pequeño gesto que lo cambia todo. Ahora dudas. Duda de todo. De loco a cuerdo por la intensidad de una apreciación, quizá, magnificada. Incomprendido y soledad. No entiendes cómo funciona. Abandono.

Una tarea mecánica. Envía un mensaje de texto. Deja las llaves encima de la mesa. La orden es clara, algo frecuente y rutinario. En tu cabeza, como un comando de consola, ejecutado y pasado. Al cabo de un rato echas las manos a los bolsillos y ahí siguen. Pero esto ya esta hecho, ¿no? Algo que ha pasado y no a la vez. Distorsión de realidad. Confusión. Para todo un momento. Esto lo he soñado yo. ¿O lo estoy soñando? No distingue. Y en la cabeza sólo suena un ronco susurro, una voz rota, subconsciente prefrabricado, grabado a fuego: nada significa nada, nada significa nada…

Elige y decide. Elige o decide. Pero ante todo: obedece. No lo pienses. No te hace falta. Te dejas llevar. Disléxico y sueltas algo que no es lo que quieres decir. De hecho es incluso peor.  Pero le da sentido y te justifica. Por lo demás, huye. Y recuerda: nada significa nada… Da igual. No puedes elegir. O no sabes entre qué puedes elegir. Siéntete libre en ese momento. Analiza la situación. Mirada holística. Algo falta. No sé por qué, pero siempre falta algo…

San Valentín de solteros

Este post viene con un poco de retraso. Lo sé. Qué le vamos a hacer. Hoy traigo el planazo que hicimos en San Valentín. Lejos de cursiladas o hacer lo más común entre mortales, nosotros, que especiales somos un rato, decidimos hacer una cena de solteros. Y allá que fuimos.

Menú:

  • Rollitos de primavera
  • Quiché de espinacas con queso
  • Ensalada César de pollo
  • Nachos con guacamole
  • Postre: tarta guinness de chocolate y fresas, con glaseado de queso mascarpone

(¿Alguien ha dicho queso?)

Cada uno preparó un plato. Yo elegí, por las circunstancias, la ensalada César a la que le faltó el queso, que (por las circunstancias again) no me dio tiempo a añadir. ¡Pero queso no faltó! Somos muy fans del queso, no cabe duda.

Sin duda un plan atípico. Brindis por los solteros, por los que no, por lo que surja, por nosotros, por todo y por nada… Y lo más importante de todo: risas, muchas risas y más risas, mezclado con un rico menú y una buenísima compañía 🙂

P.D.: Yo repetiría 😛

P.D2.: El guacamole, por un fallo técnico, no picaba 🙁