Histórico CEUM

 

1996

 

2002//2006

  • José Rafael Rocamora Gabarrón, septiembre 2006 – noviembre 2007
  • Germán Manuel Teruel Lozano, noviembre 2007 – junio 2008
  • Rubén Antonio Giménez Ros, junio 2008 – mayo 2009
  • Antonio Lorente García, mayo 2009 – 29 de septiembre 2010 (aunque prácticamente desapareció ya en junio)

 

  • Kasper Lennard Joost Peter van Hout, 29 de septiembre 2010 – 6 de abril 2011
  • Período de disputa tras la moción de censura, 6 de abril 2011 – 30 de septiembre 2011
  • Ignacio García Soblechero, 30 de septiembre 2011 – 10 de febrero de 2013
  • Junta Gestora, desde el 10 de febrero de 2013

 

2013//actualidad

  • Ana Barceló Alfocea,30 de octubre de 2013 – 20 de octubre de 2014
  • Jaime Aspas Cáceres, 20 de octubre de 2014 – 30 de noviembre de 2015
  • Domingo Antonio Sánchez Martínez, 30 de octubre de 2015 – 14 de septiembre de 2016 (cesó al terminar la carrera)
  • Minerva Picón Ibáñez (presidenta en funciones), 14 de septiembre de 2016 -23 de noviembre de 2016
  • Francisco Alonso Alcalde, 23 de noviembre de 2016 – actualidad

Signos del desagradecido

Hoy me han dado una lección que merece la pena ser compartida. Vamos a hablar de los tres signos del desagradecido…

Parece mentira, pero hay muchas cosas positivas en nuestro día a día. Dicen que, en ocasiones, sólo recordamos lo malo. Otros dicen todo lo contrario… En cualquier caso, lo malo que nos pasa suele hacer más ruido que lo bueno. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos nuestro día está repleto de cosas buenas que, bien porque nos hemos acostumbrado bien porque no nos damos cuenta, no valoramos.

Hay una palabra que magnifica todos esos pequeños gestos que nuestro entorno, la gente, tiene con nosotros: bendecir. Si bien se le suele dotar de un marcado carácter religioso, bendecir es algo mucho más simple. Según la RAE se puede definir como la acción de alabar, engrandecer, ensalzar a alguien. Viene del latín benedicĕre cuyos componentes léxicos son bene (bien) y dicĕre (decir), “decir bien…”, “hablar bien de…”. Creo que se entiende un poco la idea 😉

Hay muchas formas de bendecir (una podría ser, recordemos, las tres preguntas filtro) pero la más evidente es… ¡dar las gracias!

Qué gesto más sencillo, más bonito, para bendecir a alguien… Y qué poco practicado. No damos mucho las gracias, algo que a mi entender no es bueno, pero tampoco solemos darnos cuenta de quien, además, es desagradecido. Y el objeto de estas palabras es saber detectar a esas personas tóxicas.

¡Vamos a ello! Hay tres signos que nos permitirán distinguir al desagradecido:

  •  Son personas que se quejan. No están contentos con nada.
  • Exigen mucho de los demás, sin dar mucho de sí mismos.
  • Dan por hecho que lo que haces se lo merecen: no valoran nada. Son personas endiosadas.

Y ojo, dar sólo las gracias no nos convierte en agradecidos: hay que saber quejarse lo justo, exigir lo mismo que damos y valorar todo lo que hacen por nosotros, desde el conductor del autobús hasta la persona que pone comida en tu plato. Saber valorar sobretodo las cosas que hacen por nosotros y que nos cuestan nada o muy poco… No es lo mismo llegar a casa y que esté la comida hecha, que ir a un restaurante. La diferencia reside en que una cosa es un servicio que pagas y la otra… es impagable 😉

I Jornadas de Formación sobre Representación Estudiantil

El pasado fin de semana se celebró en Águilas las I Jornadas de Formación sobre Representación Estudiantil. Organizadas por el Consejo de Estudiantes de la Universidad de Murcia, su principal objetivo era dotar a los representantes de estudiantes de las herramientas necesarias para su labor.

En el acto de inauguración participaron Vicente Ruiz Robles, teniente de alcalde de Águilas y delegado de educación; Carmen Ferrándiz García, vicerrectora de estudiantes de la UM; Tomás Jiménez García, secretario ejecutivo de la sectorial de TIC de CRUE, y Minerva Picón Ibáñez, presidenta en funciones del CEUM.

El rector José Orihuela junto con Domingo Antonio Sánchez, expresidente del CEUM, el sábado por la mañana, moderaron el debate: “El futuro de la Universidad”, en el que participaron Juan María Vázquez, diputado nacional; Antonio Urbina, diputado regional de Podemos; Rafael Martínez Lorente, diputado regional de PSOE, y María Paz Espinosa, de Ciudadanos. Durante el debate, varios estudiantes pudieron preguntar a los políticos sus inquietudes, consiguiendo agotar un tiempo que se quedaría escaso para el dinamismo que tuvo.

Rector moderando el debate

Durante las jornadas, se contó con la presencia de formadores de CREUP, así como de El Club de Debate de la Universidad de Murcia, Eva Herrera (Oficina de Universidad Saludable REUS-UMU), Miguel Ángel Pérez (coordinador de calidad), Cristina Sánchez (coordinadora de comunicación) y la profesora Pilar Berrios Martos que impartió un seminario sobre inteligencia emocional.

Un fin de semana muy productivo, en un entorno privilegiado, que aportó una formación en competencias y habilidades extraordinarias a todos aquellos estudiantes que decidieron asistir, además de sumar un crédito CRAU por la participación activa en la jornada.

Foto de grupo

Amanecer en Águilas

Amanecer en Águilas

presente

¿Qué es el éxito?

¿Qué es el éxito?
Reír mucho y con regularidad;
Ganarse el respeto de personas inteligentes
y el cariño de los niños;
Ganarse el aprecio de críticos sinceros
y soportar la traición de amigos falsos;
Apreciar la belleza;
Encontrar lo mejor de los demás;
Dejar el mundo un poco mejor, ya sea
mediante un niño sano, un trozo de jardín
o el rescate de un grupo social;
Saber que por lo menos una vida respiró
mejor por haber vivido tú;
Eso es tener éxito.

(Ralph Waldo Emerson)

Día Mundial Sin Automóvil

Si algo me ha llamado bastante la atención estos últimos años ha sido la proliferación de los “días mundiales” con el objeto de concienciar sobre distintos aspectos. Hoy, casualmente, es el del día mundial sin automóvil. Enmarcado en la Semana de la Movilidad, esto arroja un bonito resultado: ¡bicicleta!

Pues bien, resulta que la mayoría de ciclistas que vemos habitualmente por la calle desconocen las normas básicas de convivencia. Cuando yo era joven, tampoco estaban muy difundidas. La mayoría de las que consigo recordar podría clasificarlas ahora en leyendas urbanas. Por suerte hoy día hay otros medios, otra conciencia y sobretodo esta pequeña guía editada por la Dirección General de Tráfico (si pinchas la imagen, podrás acceder a esta guía).

guia-del-ciclista

Os recomiendo echarle un vistazo y compartir su contenido con los ciclistas que conozcáis. Y sobretodo, ¡disfrutad pedaleando! 🙂

Sócrates y las tres preguntas filtro

 En la antigua Grecia (469 – 399 AC), Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

– “Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?”

– “Un momento” respondió Sócrates. “Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro”.

– “¿Triple filtro?”.

– “Eso es”, continuó Sócrates. “Antes de contarme lo que sea sobre mí alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?

– “No, me acabo de enterar y…”?

– “Bien”, dijo Sócrates. “Así que no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.

¿ Quieres contarme algo bueno de mi alumno?

– “No. Todo lo contrario…”?

– “Con que” le interrumpió Sócrates, “quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?

– “No. No mucho.”

– “Por lo tanto” concluyó Sócrates, “si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?“.

Ref. Blogspot – Kamo Kun

No me chilles que no te veo

Hoy se confirma el fallecimiento del actor Gene Wilder más que reconocido por su papel como el primer y genuino Willy Wonka en Un mundo de fantasía así como en El jovencito Frankenstein. Fue un gran actor y cómico que hoy ya se reúne con su compañero Richard Pryor para hacer humor de altura.

Me gustaría recordarlo en una película no tan conocida: No me chilles que no te veo (1989). Una desternillante historia donde el humor congrega de nuevo a una de las parejas cómicas más famosas de la historia del cine: Wilder y Pryor.

seenoevil

Wally Karew (Richard Pryor) es un hombre ciego en busca trabajo que coincide con Dave Lyons (Gene Wilder), un tendero sordo. Ambos, reacios a verse condicionados por sus problemas, se ven envueltos en un asesinato en el que de buenas a primeras parecerían culpables. Juntos buscarán la forma de salir de ese embrollo. Con diversidad de gags, es un comedia brillante. Dejo enlace a YouTube y la promesa de que las risas están aseguradas.

Cracovia 2016: Jornada Mundial de la Juventud

Cracovia confirma que la juventud se mueve

Si te digo que este verano en Cracovia se han reunido tres millones de jóvenes de forma simultánea, posiblemente pensarás que hablo del festival de música más de moda o, quizás, de la mayor quedada de Pokémon GO. Pero no, no fue así… Deja que te explique 😉

No sé si has participado alguna vez en alguna Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), yo tuve la oportunidad de acudir este verano. Te cuento mi experiencia.

Lo primero que me surgió antes de iniciar el viaje fue la gran cuestión: ¿cómo puede ser que a un evento de estas características asista muchísima más gente que al festival musical más famoso del mundo? ¿Qué les atrae? ¿Qué ocurre allí?

Son diversas preguntas sobre este evento.  Pero empecemos por el principio. ¿Qué es una Jornada Mundial de la Juventud?

La Jornada Mundial de la Juventud es una invitación del Papa a todos los jóvenes a ser testigos de su fe, compartirla con otros jóvenes y vivir el auténtico significado de Iglesia como comunidad.

Como apunte histórico podemos resaltar que tienen su origen con el Papa Pablo VI y más tarde cobraron un protagonismo esencial con el Papa Juan Pablo II. Por tanto, coincidiendo este evento con un lugar tan significativo para el santo, tiene un significado especial contextualizado en el Año Jubilar de la Misericordia.

¿Qué atrae a los jóvenes a esta jornada?

Seguro que eres, o has sido, joven. Y como joven habrás sentido en algún momento la necesidad de ser feliz, algo que no parece trivial. ¿Crees que es fácil confundir felicidad con comodidad? Atento a estas palabras del Papa Francisco durante su discurso en la JMJ (Campus Misericordiae, Cracovia – sábado 30 de julio de 2016):

La parálisis nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá —como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos— que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad», es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, que más puede arruinar a la juventud. Y, Padre, ¿por qué sucede esto? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. El otro día hablaba de los jóvenes que se jubilan a los 20 años; hoy hablo de los jóvenes adormentados, embobados y atontados, mientras otros —quizás los más vivos, pero no los más buenos— deciden el futuro por nosotros.

¿Con qué se quedan estos jóvenes?

Sin duda en estas palabras encontramos el mensaje capital que podemos llevarnos individualmente de esta experiencia. Es una llamada a salir de la comodidad, de nuestra zona de confort. Cambiar de actitud y tomar las riendas de nuestra vida. No dejarnos llevar por placeres fugaces, acomodos temporales y, sobretodo, saber distinguir entre comodidad y felicidad. Para esto precisamos romper esa parálisis y saber que es posible volver a caer en esa comodidad fácilmente, pero debemos tener siempre la esperanza y la voluntad de recuperarnos.

¿Y después de salir de esa parálisis?

Después sólo nos queda trabajar para decidir nuestro futuro. Es el primer paso para cambiar nuestro mundo: dejar la pasividad y comenzar a hacer cosas. No necesariamente grandes cosas, sino pequeños proyectos que van consiguiendo cambiarte a ti y todo lo que te rodea.

¿Es este un mensaje sólo para jóvenes cristianos?

Es una invitación a cada hombre a salir de sí mismo para conquistar la verdadera felicidad. Cada Jornada Mundial de la Juventud trae un mensaje revolucionario que forma las piezas de un puzle que, en su conjunto, transmite un mensaje global vigente tras dos milenios: la revolución de prender la llamada de la fe y encontrar la vocación que te permite alcanzar la felicidad.

Jornada Mundial de la Juventud, Cracovia 2016. Discurso del Papa

VIAJE APOSTÓLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A POLONIA CON OCASIÓN DEL LA XXXI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
(27-31 DE JULIO DE 2016)

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Campus Misericordiae, Cracovia
Sábado 30 de julio de 2016

Queridos jóvenes, buenas tardes.

Es bello estar aquí con vosotros en esta Vigilia de oración.

Al terminar su valiente y conmovedor testimonio, Rand nos pedía algo. Nos decía: «Pido encarecidamente que recéis por mi amado país». Una historia marcada por la guerra, el dolor, la pérdida, que finaliza con una petición: la oración. Qué mejor que empezar nuestra vigilia rezando.

Venimos desde distintas partes del mundo, de continentes, países, lenguas, culturas, pueblos diferentes. Somos «hijos» de naciones que quizá pueden estar enfrentadas luchando por diversos conflictos, o incluso estar en guerra. Otros venimos de países que pueden estar en «paz», que no tienen conflictos bélicos, donde muchas de las cosas dolorosas que suceden en el mundo sólo son parte de las noticias y de la prensa. Pero seamos conscientes de una realidad: para nosotros, hoy y aquí, provenientes de distintas partes del mundo, el dolor, la guerra que viven muchos jóvenes, deja de ser anónima, para nosotros deja de ser una noticia de prensa, tiene nombre, tiene rostro, tiene historia, tiene cercanía. Hoy la guerra en Siria, es el dolor y el sufrimiento de tantas personas, de tantos jóvenes como la valiente Rand, que está aquí entre nosotros pidiéndonos que recemos por su amado país.

Nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia.

Existen situaciones que nos pueden resultar lejanas hasta que, de alguna manera, las tocamos. Hay realidades que no comprendemos porque sólo las vemos a través de una pantalla (del celular o de la computadora). Pero cuando tomamos contacto con la vida, con esas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces nos pasa algo importante, sentimos la invitación a involucrarnos: «No más ciudades olvidadas», como dice Rand: ya nunca puede haber hermanos «rodeados de muerte y homicidios» sintiendo que nadie los va a ayudar. Queridos amigos, os invito a rezar juntos por el sufrimiento de tantas víctimas de la guerra, de esta guerra que hoy existe en el mundo, para que de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es más valioso que la persona que tenemos al lado. Y, en este ruego de oración, también quiero dar las gracias a Natalia y a Miguel, porque también nos han compartido sus batallas, sus guerras interiores. Nos han mostrado sus luchas y cómo hicieron para superarlas. Son signo vivo de lo que la misericordia quiere hacer en nosotros.

Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia. Celebramos el venir de culturas diferentes y nos unimos para rezar. Que nuestra mejor palabra, que nuestro mejor discurso, sea unirnos en oración. Hagamos un rato de silencio y recemos; pongamos ante el Señor los testimonios de estos amigos, identifiquémonos con aquellos para quienes «la familia es un concepto inexistente, y la casa sólo un lugar donde dormir y comer», o con quienes viven con el miedo de creer que sus errores y pecados los han dejado definitivamente afuera. Pongamos también las «guerras», vuestras guerras y las nuestras, las luchas que cada uno trae consigo, dentro de su corazón. Y, para ello, para estar en familia, en hermandad, todos juntos, os invito a levantaros, a daros la mano y a rezar en silencio. A todos.

[Silencio]

Mientras rezábamos, me venía la imagen de los Apóstoles el día de Pentecostés. Una escena que nos puede ayudar a comprender todo lo que Dios sueña hacer en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquel día, los discípulos estaban encerrados por miedo. Se sentían amenazados por un entorno que los perseguía, que los arrinconaba en una pequeña habitación, obligándolos a permanecer quietos y paralizados. El temor se había apoderado de ellos. En ese contexto, pasó algo espectacular, algo grandioso. Vino el Espíritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impulsándolos a una aventura que jamás habrían soñado. Así, las cosas cambian totalmente.

Hemos escuchado tres testimonios, hemos tocado con nuestros corazones sus historias, sus vidas. Hemos visto cómo ellos, al igual que los discípulos, han vivido momentos similares, han pasado momentos donde se llenaron de miedo, donde parecía que todo se derrumbaba. El miedo y la angustia que nace de saber que al salir de casa uno puede no volver a ver a los seres queridos, el miedo a no sentirse valorado ni querido, el miedo a no tener otra oportunidad. Ellos nos compartieron la misma experiencia que tuvieron los discípulos, han experimentado el miedo que sólo conduce a un sitio. ¿A dónde nos lleva el miedo? Al encierro. Y cuando el miedo se acovacha en el encierro siempre va acompañado por su «hermana gemela»: la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida, especialmente en la juventud. La parálisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de soñar juntos, de caminar con otros. Nos aleja de los otros, nos impide dar la mano, como hemos visto [en la coreografía], todos encerrados en esas cabinas de cristal.

Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros.

Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá/kanapa (canapé)». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá/canapé. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá —como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos— que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad», «kanapa-szczęście», es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, que más puede arruinar a la juventud. Y, Padre, ¿por qué sucede esto? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. El otro día hablaba de los jóvenes que se jubilan a los 20 años; hoy hablo de los jóvenes adormentados, embobados y atontados, mientras otros —quizás los más vivos, pero no los más buenos— deciden el futuro por nosotros. Es cierto, para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos, eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón. Os pregunto a vosotros: ¿Queréis ser jóvenes adormentados, embobados y atontados? [«No»]. ¿Queréis que otros decidan el futuro por vosotros? [«No»]. ¿Queréis ser libres? [«Sí»]. ¿Queréis estar despiertos? [«Sí»]. ¿Queréis luchar por vuestro futuro? [«Sí»]. No os veo demasiado convencidos… ¿Queréis luchar por vuestro futuro? [«Sí»].

Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a dejar una huella.

Pero la verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella. Perdemos la libertad. Este es el precio. Y hay mucha gente que quiere que los jóvenes no sean libres; tanta gente que no os quiere bien, que os quiere atontados, embobados, adormecidos, pero nunca libres. No, ¡esto no! Debemos defender nuestra libertad.

Ahí está precisamente una gran parálisis, cuando comenzamos a pensar que felicidad es sinónimo de comodidad, que ser feliz es andar por la vida dormido o narcotizado, que la única manera de ser feliz es ir como atontado. Es cierto que la droga hace mal, pero hay muchas otras drogas socialmente aceptadas que nos terminan volviendo tanto o más esclavos. Unas y otras nos despojan de nuestro mayor bien: la libertad. Nos despojan de la libertad.

Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios, la alegría que deja en tu corazón cada gesto, cada actitud de misericordia. Ir por los caminos siguiendo la «locura» de nuestro Dios que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el prófugo y el emigrante, en el vecino que está solo. Ir por los caminos de nuestro Dios que nos invita a ser actores políticos, pensadores, movilizadores sociales. Que nos incita a pensar en una economía más solidaria que esta. En todos los ámbitos en los que nos encontremos, ese amor de Dios nos invita llevar la Buena Nueva, haciendo de la propia vida una entrega a él y a los demás. Esto significa ser valerosos, esto significa ser libres.

Pueden decirme: «Padre, pero eso no es para todos, sólo es para algunos elegidos». Sí, es cierto, y estos elegidos son todos aquellos que están dispuestos a compartir su vida con los demás. De la misma manera que el Espíritu Santo transformó el corazón de los discípulos el día de Pentecostés ―estaban paralizados―, lo hizo también con nuestros amigos que compartieron sus testimonios. Uso tus palabras, Miguel, tú nos decías que el día que en la Facenda te encomendaron la responsabilidad de ayudar a que la casa funcionara mejor, ahí comenzaste a entender que Dios pedía algo de ti. Así comenzó la transformación.

Ese es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti. ¿Lo habéis entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo contigo puede ser distinto. Eso sí, si tú no pones lo mejor de ti, el mundo no será distinto. Es un reto.

El tiempo que hoy estamos viviendo no necesita jóvenes-sofá, młodzi-kanapowi, sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos. Este tiempo sólo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes. El mundo de hoy pide que seáis protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella. La historia nos pide hoy que defendamos nuestra dignidad y no dejemos que sean otros los que decidan nuestro futuro. ¡No! Nosotros debemos decidir nuestro futuro; vosotros, vuestro futuro. El Señor, al igual que en Pentecostés, quiere realizar uno de los mayores milagros que podamos experimentar: hacer que tus manos, mis manos, nuestras manos se transformen en signos de reconciliación, de comunión, de creación. Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo contigo. Y tú, ¿qué respondes? ¿Qué respondes tú? ¿Sí o no? [«Sí»].

Me dirás, Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer? Cuando el Señor nos llama no piensa en lo que somos, en lo que éramos, en lo que hemos hecho o de dejado de hacer. Al contrario: él, en ese momento que nos llama, está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de contagiar. Su apuesta siempre es al futuro, al mañana. Jesús te proyecta al horizonte, nunca al museo.

Por eso, amigos, hoy Jesús te invita, te llama a dejar tu huella en la vida, una huella que marque la historia, que marque tu historia y la historia de tantos.

La vida de hoy nos dice que es mucho más fácil fijar la atención en lo que nos divide, en lo que nos separa. Pretenden hacernos creer que encerrarnos es la mejor manera para protegernos de lo que nos hace mal. Hoy los adultos ―nosotros, los adultos― necesitamos de vosotros, que nos enseñéis ―como vosotros hacéis hoy― a convivir en la diversidad, en el diálogo, en compartir la multiculturalidad, no como una amenaza, sino como una oportunidad. Y vosotros sois una oportunidad para el futuro. Tened valentía para enseñarnos, tened la valentía de enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros. Necesitamos aprender esto. Y todos juntos pidamos que nos exijáis transitar por los caminos de la fraternidad. Que seáis vosotros nuestros acusadores cuando nosotros elegimos la vía de los muros, la vía de la enemistad, la vía de la guerra. Construir puentes: ¿Sabéis cuál es el primer puente que se ha de  construir? Un puente que podemos realizarlo aquí y ahora: estrecharnos la mano, darnos la mano. Ánimo, hacedlo ahora. Construid este puente humano, daos la mano, todos: es el puente primordial, es el puente humano, es el primero, es el modelo. Siempre existe el riesgo ―lo he dicho el otro día― de quedarse con la mano tendida, pero en la vida hay que arriesgar; quien no arriesga no triunfa. Con este puente, vayamos adelante. Levantad aquí este puente primordial: daos la mano. Gracias. Es el gran puente fraterno, y ojalá aprendan a hacerlo los grandes de este mundo… pero no para la fotografía ―cuando se dan la mano y piensan en otra cosa―, sino para seguir construyendo puentes más y más grandes. Que éste puente humano sea semilla de tantos otros; será una huella.

Hoy Jesús, que es el camino, te llama a ti, a ti, a ti [señala a cada uno] a dejar tu huella en la historia. Él, que es la vida, te invita a dejar una huella que llene de vida tu historia y la de tantos otros. Él, que es la verdad, te invita a abandonar los caminos del desencuentro, la división y el sinsentido. ¿Te animas? [«Sí»]. ¿Qué responden ―lo quiero ver― tus manos y tus pies al Señor, que es camino, verdad y vida? ¿Estás dispuesto? [«Sí»]. Que el Señor bendiga vuestros sueños. Gracias.Existen situaciones que nos pueden resultar lejanas hasta que, de alguna manera, las tocamos. Hay realidades que no comprendemos porque sólo las vemos a través de una pantalla (del celular o de la computadora). Pero cuando tomamos contacto con la vida, con esas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces nos pasa algo importante, sentimos la invitación a involucrarnos: «No más ciudades olvidadas»

Derek Sivers: Cómo empezar un movimiento

Derek Sivers nos explica de una forma muy sencilla cómo empezar un movimiento. Pasar de ser un chiflado solitario a mover masas en tres aspectos esenciales:

  • Se necesitan dos o más personas
  • Debe ser público
  • Ten el coraje de iniciarlo y enseñar a otros a seguirlo

¡Feliz semana! 😉