Sócrates y las tres preguntas filtro

 En la antigua Grecia (469 – 399 AC), Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

– “Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?”

– “Un momento” respondió Sócrates. “Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro”.

– “¿Triple filtro?”.

– “Eso es”, continuó Sócrates. “Antes de contarme lo que sea sobre mí alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?

– “No, me acabo de enterar y…”?

– “Bien”, dijo Sócrates. “Así que no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.

¿ Quieres contarme algo bueno de mi alumno?

– “No. Todo lo contrario…”?

– “Con que” le interrumpió Sócrates, “quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?

– “No. No mucho.”

– “Por lo tanto” concluyó Sócrates, “si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?“.

Ref. Blogspot – Kamo Kun

No me chilles que no te veo

Hoy se confirma el fallecimiento del actor Gene Wilder más que reconocido por su papel como el primer y genuino Willy Wonka en Un mundo de fantasía así como en El jovencito Frankenstein. Fue un gran actor y cómico que hoy ya se reúne con su compañero Richard Pryor para hacer humor de altura.

Me gustaría recordarlo en una película no tan conocida: No me chilles que no te veo (1989). Una desternillante historia donde el humor congrega de nuevo a una de las parejas cómicas más famosas de la historia del cine: Wilder y Pryor.

seenoevil

Wally Karew (Richard Pryor) es un hombre ciego en busca trabajo que coincide con Dave Lyons (Gene Wilder), un tendero sordo. Ambos, reacios a verse condicionados por sus problemas, se ven envueltos en un asesinato en el que de buenas a primeras parecerían culpables. Juntos buscarán la forma de salir de ese embrollo. Con diversidad de gags, es un comedia brillante. Dejo enlace a YouTube y la promesa de que las risas están aseguradas.

Cracovia 2016: Jornada Mundial de la Juventud

Cracovia confirma que la juventud se mueve

Si te digo que este verano en Cracovia se han reunido tres millones de jóvenes de forma simultánea, posiblemente pensarás que hablo del festival de música más de moda o, quizás, de la mayor quedada de Pokémon GO. Pero no, no fue así… Deja que te explique 😉

No sé si has participado alguna vez en alguna Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), yo tuve la oportunidad de acudir este verano. Te cuento mi experiencia.

Lo primero que me surgió antes de iniciar el viaje fue la gran cuestión: ¿cómo puede ser que a un evento de estas características asista muchísima más gente que al festival musical más famoso del mundo? ¿Qué les atrae? ¿Qué ocurre allí?

Son diversas preguntas sobre este evento.  Pero empecemos por el principio. ¿Qué es una Jornada Mundial de la Juventud?

La Jornada Mundial de la Juventud es una invitación del Papa a todos los jóvenes a ser testigos de su fe, compartirla con otros jóvenes y vivir el auténtico significado de Iglesia como comunidad.

Como apunte histórico podemos resaltar que tienen su origen con el Papa Pablo VI y más tarde cobraron un protagonismo esencial con el Papa Juan Pablo II. Por tanto, coincidiendo este evento con un lugar tan significativo para el santo, tiene un significado especial contextualizado en el Año Jubilar de la Misericordia.

¿Qué atrae a los jóvenes a esta jornada?

Seguro que eres, o has sido, joven. Y como joven habrás sentido en algún momento la necesidad de ser feliz, algo que no parece trivial. ¿Crees que es fácil confundir felicidad con comodidad? Atento a estas palabras del Papa Francisco durante su discurso en la JMJ (Campus Misericordiae, Cracovia – sábado 30 de julio de 2016):

La parálisis nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá —como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos— que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad», es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, que más puede arruinar a la juventud. Y, Padre, ¿por qué sucede esto? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. El otro día hablaba de los jóvenes que se jubilan a los 20 años; hoy hablo de los jóvenes adormentados, embobados y atontados, mientras otros —quizás los más vivos, pero no los más buenos— deciden el futuro por nosotros.

¿Con qué se quedan estos jóvenes?

Sin duda en estas palabras encontramos el mensaje capital que podemos llevarnos individualmente de esta experiencia. Es una llamada a salir de la comodidad, de nuestra zona de confort. Cambiar de actitud y tomar las riendas de nuestra vida. No dejarnos llevar por placeres fugaces, acomodos temporales y, sobretodo, saber distinguir entre comodidad y felicidad. Para esto precisamos romper esa parálisis y saber que es posible volver a caer en esa comodidad fácilmente, pero debemos tener siempre la esperanza y la voluntad de recuperarnos.

¿Y después de salir de esa parálisis?

Después sólo nos queda trabajar para decidir nuestro futuro. Es el primer paso para cambiar nuestro mundo: dejar la pasividad y comenzar a hacer cosas. No necesariamente grandes cosas, sino pequeños proyectos que van consiguiendo cambiarte a ti y todo lo que te rodea.

¿Es este un mensaje sólo para jóvenes cristianos?

Es una invitación a cada hombre a salir de sí mismo para conquistar la verdadera felicidad. Cada Jornada Mundial de la Juventud trae un mensaje revolucionario que forma las piezas de un puzle que, en su conjunto, transmite un mensaje global vigente tras dos milenios: la revolución de prender la llamada de la fe y encontrar la vocación que te permite alcanzar la felicidad.

Jornada Mundial de la Juventud, Cracovia 2016. Discurso del Papa

VIAJE APOSTÓLICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A POLONIA CON OCASIÓN DEL LA XXXI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
(27-31 DE JULIO DE 2016)

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Campus Misericordiae, Cracovia
Sábado 30 de julio de 2016

Queridos jóvenes, buenas tardes.

Es bello estar aquí con vosotros en esta Vigilia de oración.

Al terminar su valiente y conmovedor testimonio, Rand nos pedía algo. Nos decía: «Pido encarecidamente que recéis por mi amado país». Una historia marcada por la guerra, el dolor, la pérdida, que finaliza con una petición: la oración. Qué mejor que empezar nuestra vigilia rezando.

Venimos desde distintas partes del mundo, de continentes, países, lenguas, culturas, pueblos diferentes. Somos «hijos» de naciones que quizá pueden estar enfrentadas luchando por diversos conflictos, o incluso estar en guerra. Otros venimos de países que pueden estar en «paz», que no tienen conflictos bélicos, donde muchas de las cosas dolorosas que suceden en el mundo sólo son parte de las noticias y de la prensa. Pero seamos conscientes de una realidad: para nosotros, hoy y aquí, provenientes de distintas partes del mundo, el dolor, la guerra que viven muchos jóvenes, deja de ser anónima, para nosotros deja de ser una noticia de prensa, tiene nombre, tiene rostro, tiene historia, tiene cercanía. Hoy la guerra en Siria, es el dolor y el sufrimiento de tantas personas, de tantos jóvenes como la valiente Rand, que está aquí entre nosotros pidiéndonos que recemos por su amado país.

Nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia.

Existen situaciones que nos pueden resultar lejanas hasta que, de alguna manera, las tocamos. Hay realidades que no comprendemos porque sólo las vemos a través de una pantalla (del celular o de la computadora). Pero cuando tomamos contacto con la vida, con esas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces nos pasa algo importante, sentimos la invitación a involucrarnos: «No más ciudades olvidadas», como dice Rand: ya nunca puede haber hermanos «rodeados de muerte y homicidios» sintiendo que nadie los va a ayudar. Queridos amigos, os invito a rezar juntos por el sufrimiento de tantas víctimas de la guerra, de esta guerra que hoy existe en el mundo, para que de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es más valioso que la persona que tenemos al lado. Y, en este ruego de oración, también quiero dar las gracias a Natalia y a Miguel, porque también nos han compartido sus batallas, sus guerras interiores. Nos han mostrado sus luchas y cómo hicieron para superarlas. Son signo vivo de lo que la misericordia quiere hacer en nosotros.

Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia. Celebramos el venir de culturas diferentes y nos unimos para rezar. Que nuestra mejor palabra, que nuestro mejor discurso, sea unirnos en oración. Hagamos un rato de silencio y recemos; pongamos ante el Señor los testimonios de estos amigos, identifiquémonos con aquellos para quienes «la familia es un concepto inexistente, y la casa sólo un lugar donde dormir y comer», o con quienes viven con el miedo de creer que sus errores y pecados los han dejado definitivamente afuera. Pongamos también las «guerras», vuestras guerras y las nuestras, las luchas que cada uno trae consigo, dentro de su corazón. Y, para ello, para estar en familia, en hermandad, todos juntos, os invito a levantaros, a daros la mano y a rezar en silencio. A todos.

[Silencio]

Mientras rezábamos, me venía la imagen de los Apóstoles el día de Pentecostés. Una escena que nos puede ayudar a comprender todo lo que Dios sueña hacer en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquel día, los discípulos estaban encerrados por miedo. Se sentían amenazados por un entorno que los perseguía, que los arrinconaba en una pequeña habitación, obligándolos a permanecer quietos y paralizados. El temor se había apoderado de ellos. En ese contexto, pasó algo espectacular, algo grandioso. Vino el Espíritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impulsándolos a una aventura que jamás habrían soñado. Así, las cosas cambian totalmente.

Hemos escuchado tres testimonios, hemos tocado con nuestros corazones sus historias, sus vidas. Hemos visto cómo ellos, al igual que los discípulos, han vivido momentos similares, han pasado momentos donde se llenaron de miedo, donde parecía que todo se derrumbaba. El miedo y la angustia que nace de saber que al salir de casa uno puede no volver a ver a los seres queridos, el miedo a no sentirse valorado ni querido, el miedo a no tener otra oportunidad. Ellos nos compartieron la misma experiencia que tuvieron los discípulos, han experimentado el miedo que sólo conduce a un sitio. ¿A dónde nos lleva el miedo? Al encierro. Y cuando el miedo se acovacha en el encierro siempre va acompañado por su «hermana gemela»: la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida, especialmente en la juventud. La parálisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de soñar juntos, de caminar con otros. Nos aleja de los otros, nos impide dar la mano, como hemos visto [en la coreografía], todos encerrados en esas cabinas de cristal.

Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros.

Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá/kanapa (canapé)». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá/canapé. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá —como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos— que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad», «kanapa-szczęście», es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, que más puede arruinar a la juventud. Y, Padre, ¿por qué sucede esto? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. El otro día hablaba de los jóvenes que se jubilan a los 20 años; hoy hablo de los jóvenes adormentados, embobados y atontados, mientras otros —quizás los más vivos, pero no los más buenos— deciden el futuro por nosotros. Es cierto, para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos, eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón. Os pregunto a vosotros: ¿Queréis ser jóvenes adormentados, embobados y atontados? [«No»]. ¿Queréis que otros decidan el futuro por vosotros? [«No»]. ¿Queréis ser libres? [«Sí»]. ¿Queréis estar despiertos? [«Sí»]. ¿Queréis luchar por vuestro futuro? [«Sí»]. No os veo demasiado convencidos… ¿Queréis luchar por vuestro futuro? [«Sí»].

Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a dejar una huella.

Pero la verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella. Perdemos la libertad. Este es el precio. Y hay mucha gente que quiere que los jóvenes no sean libres; tanta gente que no os quiere bien, que os quiere atontados, embobados, adormecidos, pero nunca libres. No, ¡esto no! Debemos defender nuestra libertad.

Ahí está precisamente una gran parálisis, cuando comenzamos a pensar que felicidad es sinónimo de comodidad, que ser feliz es andar por la vida dormido o narcotizado, que la única manera de ser feliz es ir como atontado. Es cierto que la droga hace mal, pero hay muchas otras drogas socialmente aceptadas que nos terminan volviendo tanto o más esclavos. Unas y otras nos despojan de nuestro mayor bien: la libertad. Nos despojan de la libertad.

Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios, la alegría que deja en tu corazón cada gesto, cada actitud de misericordia. Ir por los caminos siguiendo la «locura» de nuestro Dios que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el prófugo y el emigrante, en el vecino que está solo. Ir por los caminos de nuestro Dios que nos invita a ser actores políticos, pensadores, movilizadores sociales. Que nos incita a pensar en una economía más solidaria que esta. En todos los ámbitos en los que nos encontremos, ese amor de Dios nos invita llevar la Buena Nueva, haciendo de la propia vida una entrega a él y a los demás. Esto significa ser valerosos, esto significa ser libres.

Pueden decirme: «Padre, pero eso no es para todos, sólo es para algunos elegidos». Sí, es cierto, y estos elegidos son todos aquellos que están dispuestos a compartir su vida con los demás. De la misma manera que el Espíritu Santo transformó el corazón de los discípulos el día de Pentecostés ―estaban paralizados―, lo hizo también con nuestros amigos que compartieron sus testimonios. Uso tus palabras, Miguel, tú nos decías que el día que en la Facenda te encomendaron la responsabilidad de ayudar a que la casa funcionara mejor, ahí comenzaste a entender que Dios pedía algo de ti. Así comenzó la transformación.

Ese es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti. ¿Lo habéis entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo contigo puede ser distinto. Eso sí, si tú no pones lo mejor de ti, el mundo no será distinto. Es un reto.

El tiempo que hoy estamos viviendo no necesita jóvenes-sofá, młodzi-kanapowi, sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos. Este tiempo sólo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes. El mundo de hoy pide que seáis protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella. La historia nos pide hoy que defendamos nuestra dignidad y no dejemos que sean otros los que decidan nuestro futuro. ¡No! Nosotros debemos decidir nuestro futuro; vosotros, vuestro futuro. El Señor, al igual que en Pentecostés, quiere realizar uno de los mayores milagros que podamos experimentar: hacer que tus manos, mis manos, nuestras manos se transformen en signos de reconciliación, de comunión, de creación. Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo contigo. Y tú, ¿qué respondes? ¿Qué respondes tú? ¿Sí o no? [«Sí»].

Me dirás, Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer? Cuando el Señor nos llama no piensa en lo que somos, en lo que éramos, en lo que hemos hecho o de dejado de hacer. Al contrario: él, en ese momento que nos llama, está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de contagiar. Su apuesta siempre es al futuro, al mañana. Jesús te proyecta al horizonte, nunca al museo.

Por eso, amigos, hoy Jesús te invita, te llama a dejar tu huella en la vida, una huella que marque la historia, que marque tu historia y la historia de tantos.

La vida de hoy nos dice que es mucho más fácil fijar la atención en lo que nos divide, en lo que nos separa. Pretenden hacernos creer que encerrarnos es la mejor manera para protegernos de lo que nos hace mal. Hoy los adultos ―nosotros, los adultos― necesitamos de vosotros, que nos enseñéis ―como vosotros hacéis hoy― a convivir en la diversidad, en el diálogo, en compartir la multiculturalidad, no como una amenaza, sino como una oportunidad. Y vosotros sois una oportunidad para el futuro. Tened valentía para enseñarnos, tened la valentía de enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros. Necesitamos aprender esto. Y todos juntos pidamos que nos exijáis transitar por los caminos de la fraternidad. Que seáis vosotros nuestros acusadores cuando nosotros elegimos la vía de los muros, la vía de la enemistad, la vía de la guerra. Construir puentes: ¿Sabéis cuál es el primer puente que se ha de  construir? Un puente que podemos realizarlo aquí y ahora: estrecharnos la mano, darnos la mano. Ánimo, hacedlo ahora. Construid este puente humano, daos la mano, todos: es el puente primordial, es el puente humano, es el primero, es el modelo. Siempre existe el riesgo ―lo he dicho el otro día― de quedarse con la mano tendida, pero en la vida hay que arriesgar; quien no arriesga no triunfa. Con este puente, vayamos adelante. Levantad aquí este puente primordial: daos la mano. Gracias. Es el gran puente fraterno, y ojalá aprendan a hacerlo los grandes de este mundo… pero no para la fotografía ―cuando se dan la mano y piensan en otra cosa―, sino para seguir construyendo puentes más y más grandes. Que éste puente humano sea semilla de tantos otros; será una huella.

Hoy Jesús, que es el camino, te llama a ti, a ti, a ti [señala a cada uno] a dejar tu huella en la historia. Él, que es la vida, te invita a dejar una huella que llene de vida tu historia y la de tantos otros. Él, que es la verdad, te invita a abandonar los caminos del desencuentro, la división y el sinsentido. ¿Te animas? [«Sí»]. ¿Qué responden ―lo quiero ver― tus manos y tus pies al Señor, que es camino, verdad y vida? ¿Estás dispuesto? [«Sí»]. Que el Señor bendiga vuestros sueños. Gracias.Existen situaciones que nos pueden resultar lejanas hasta que, de alguna manera, las tocamos. Hay realidades que no comprendemos porque sólo las vemos a través de una pantalla (del celular o de la computadora). Pero cuando tomamos contacto con la vida, con esas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces nos pasa algo importante, sentimos la invitación a involucrarnos: «No más ciudades olvidadas»

Derek Sivers: Cómo empezar un movimiento

Derek Sivers nos explica de una forma muy sencilla cómo empezar un movimiento. Pasar de ser un chiflado solitario a mover masas en tres aspectos esenciales:

  • Se necesitan dos o más personas
  • Debe ser público
  • Ten el coraje de iniciarlo y enseñar a otros a seguirlo

¡Feliz semana! 😉

Procrastinando, sí… pero con una Raspberry Pi

Sí, lo admito. Llevo demasiado tiempo procrastinando con mi Raspberry Pi. Pero por fin me he tomado la molestia de montarla y empezar a hacer cosas con ella (realmente la semana pasada, de ahí mi ausencia). Y sólo puedo decir que la experiencia es… genial. No por nada en concreto, simplemente por poder empezar a probar cosas. Empezar cosas siempre es bien.

Hasta el momento he probado a montar un ownCloud (objetivo conseguido gracias a mis amigos de QueVieneIPV6 😉 ), también intenté montar un GitLab (que de momento se me resiste) y ahora estoy buscando cómo montar un tablero Kanban similar a Trello llamado Wekan. En el futuro también quiero montar un ShareLaTex ya que cada vez uso más LaTex y me parece una opción muy interesante.

¡Continuamos! 😀

Ruta Contraparada – Plan de San Francisco

Murcia tiene unos lugares realmente envidiables para hacer un poco de ejercicio. Una ruta, ciclista en este caso aunque también puede hacerse en otros medios, que hago cuando puedo es la vía amable que recorre la orilla del río Segura desde la Contraparada hasta su entrada a la ciudad de Murcia (por el Plano de San Francisco).

El recorrido tiene una distancia de unos 24 km (ida y vuelta), la dificultad es baja (dado que es un terreno muy llano) y la duración, aproximada, sería de 1 hora y media incluso 2 (considerando siempre la ida y la vuelta).

Para que os hagáis una idea de la diferencia de altitud del recorrido, dejo la siguiente gráfica de la aplicación con la que monitorizo mis actividades:

Gráfica de altitud de la ruta Contraparada - Plano de San Francisco

Gráfica de altitud de la ruta Contraparada – Plano de San Francisco

Además del ejercicio, hay dos aspectos de la ciudad que se pueden disfrutar. Por un lado, la Murcia saludable donde encontrarás otros tantos ciclistas, patinadores, corredores, gente caminando… ¡Es un tramo con mucha vida! Otro aspecto es la Murcia cultural. Desde un extremo a otro encuentras distintas referencias culturales: desde El Azud Mayor (presa construida durante la dominación musulmana, entre los siglos IX y X) hasta el Molino de San Francisco y los Álamos (entre el Puente Pasarela y el Plano de San Francisco), disfrutando también del paisaje, flora y fauna (también hay mucha vida, en este sentido 😛 ).

Os dejo también la ruta monitorizada con el GPS del móvil subida a un mapa en Google 😉

Rutas turísticas de la Huerta de Murcia

La Concejalía de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta de Murcia, a través de La Oficina de la Huerta, ofrece 12 itinerarios para descubrir paisajes y monumentos que esconde la huerta murciana.

Me parece una idea fantástica y tengo muchas ganas de hacer estas rutas. Por eso me he propuesto a hacer una cada semana y traeros un poquito más de información acerca de cada ruta, por ejemplo: dificultad, recorrido, duración, valoración del paisaje, estado/conservación de los monumentos, accesibilidad… ¡Lo que se me ocurra! 🙂

Las doce rutas son:

¡Estad atentos, que esto empieza! 😉

Weeds

Tras terminar las 8 temporadas de Weeds, lo único que puedo decir es que Nancy Botwin podría ser perfectamente Don Vito Corleone en esa primera y excepcional película… De hecho, el fin de Weeds podría enlazar con el principio de la película, modificando algunas cosillas. Detalles menores. Pero empecemos por el principio. Nancy es una madre de familia que tras la repentina muerte de su marido, y para mantener su estilo de vida, empieza a vender marihuana a sus vecinos de un barrio residencial de clase alta. Tiene dos hijos, Shane y Silas, que darían mucho de lo que escribir. Los otros dos pilares de esta historia, a mi parecer, son Andrew Botwin (cuñado de Nancy) y Doug Wilson (contable, concejal de Agrestic y uno de sus clientes).

Conociendo un poco a la familia…

NancyBotwinNancy Botwin, estaba felizmente casada con Judah (ingeniero, judío) que fallece mientras hacía footing con su hijo, Shane. Nancy cumple algunos rasgos característicos de una clásica madre americana. Ama de casa, fue a la universidad, adicta a la bebida gaseosa de una conocida marca comercial y al café. Intenta sacar a su familia adelante yendo por el camino menos convencional. Es una mujer muy inteligente, pero con una curiosa tendencia a encaminar su vida al riesgo. Tiene mucha suerte (o mucha astucia). En muchas ocasiones parece que prevé cómo actuará la gente y otras muchas actúa con una notable carga de irracionalidad.  En todo caso, parece que disfruta al vivir en esa tensión que produce vivir “al límite“. Extremadamente controladora, necesita saber en todo momento que es dueña de la situación y siente la gran carga/responsabilidad de tener a su familia bien y cerca. También tiene la incomprensible necesidad de tener cerca a su cuñado, Andrew, por quien parece que siente aprecio y desprecio a partes iguales.

Shane Botwinshanebotwin representa la cordura y el raciocinio en la familia. Es muy inteligente, autodidacta. Es consciente de los riesgos de la familia y siempre busca una solución (o viajar a Pittsburgh). Sufre mucha tensión al conocer a lo que se dedica su madre, sumado a que no es muy aceptado socialmente. Siente gran devoción hacia Nancy, de la que espera que deje el lado oscuro y busque soluciones alternativas para continuar manteniendo a la familia. Su genialidad y su locura están al orden del día cuando la tensión o el momento lo requieren. Asume responsabilidades que no quiere que otros asuman, por el riesgo o las consecuencias. Cuando asimila al completo la situación familiar, pierde la cabeza (hasta en dos ocasiones). Me parece un personaje brillante, que siempre vela por la familia. Siente la responsabilidad de ser el cabeza de familia, quien debe tener los pies en el suelo.

AndyBotwinAndrew Botwinil consigliere, llega de Alaska para convertirse en la carga de la familia. Andy es una especie de bohemio que no ha hecho nada concreto en su vida. Tiene mucha facilidad con las mujeres y le gusta fumar (weed, obviously). Es una persona imcompleta que no sabe a dónde se encamina su futuro. Cuando llega a Agrestic a mi me parecía que no duraría mucho en la serie. Pero conforme pasan las temporadas, va madurando y se convierte en esa figura importante: il consigliere. Aunque realmente nadie le hace mucho caso, es bastante coherente y razonable (y un gran cocinero). Cuando se reencuentra con la familia de su hermano fallecido, empieza a florecer en él un sentimiento paternal así como una atracción incondicional a Nancy que será un gran lastre que le creará bastantes quebraderos de cabeza.

Silas Botwinsilasbotwin es el personaje del que todos nos enamoraríamos. Un guaperas, rebelde, que se encuentra en una edad difícil cuando descubre la profesión de su madre. Esto le lleva a querer entrar por el camino fácil, algo que si bien su madre no quiere, acabará haciendo (y en lo que trabajará de forma excelente). Silas busca encajar en la familia intentando ser útil. Obviamente, tanto él como Shane, tienen un deformado sentido de lo ético por el entorno en el que viven, si bien Silas parece que con el paso del tiempo lo acusa más. Acaba siendo una pieza clave en la familia donde, a pesar de los continuos enfrentamientos que tiene con su madre, harán un equipo perfecto.

WEEDS (Season 6)Doug Wilson, irreverente, políticamente incorrecto, mente preclara… Sin duda es mi personaje favorito. Es una especie de genio, siempre dice lo que piensa y aunque no siempre tiene ideas geniales, aporta un toque cómico o resolutivo a cada momento. Wilson es una especie de hilo conductor que se apega a la familia Botwin y representa el presente, pasado y futuro, como los tres fantasmas dickensianos de Cuento de Navidad.

Dos mensajes que nos deja esta serie:

– El camino fácil siempre complica el camino

– La familia, siempre, lo primero

Al lo largo de la serie se banaliza con situaciones críticas: tensión, algo de violencia, situaciones fuera de la ley… Todo ello envuelto en el verde mundo de una droga que se pretende equiparar a otras que sí se encuentran legalizadas, acabando con un idílico guiño al futuro.

 

Mitch Resnick: Let’s teach kids to code

Mitch Resnick expone las habilidades que se pueden desarrollar al aprender a programar. Creatividad, abstracción, compartir… Son algunas de las ideas que nos inducen a pensar que, aunque esté ahora de moda esto de aprender a programar, en el futuro no tendremos más programadores sino gente más capaz de expresarse y resolver problemas complejos de forma más crítica y eficiente.