Retales de 2014

Este año ha sido fabuloso. Gracias por haber formado parte de él.

Venga, va. Ahora en serio. Facebook está en ese momento del año que más grimilla da. O eso me parece a mí. No sé si porque no vuelco mi vida en Facebook o porque considero que los momentos más importantes de mi año han sido otros, pero la nueva genialidad del gigante social me deja bastante indiferente.

Por eso, si realmente te apetece ver un resumen de mi año continua leyendo 😉

Este 2014 ha sido un no parar y aquí dejo algunas de las muchas cosas que hecho:

Valencia

Si de algo no me puedo quejar este año ha sido de viajar. El año empezó con un viaje a Valencia a ver… fútbol. Increíble pero cierto. El fútbol no es un deporte que me agrade especialmente, pero hay situaciones en las que merece la pena:

Lo que más me llamó la atención del partido  fue el estadio: ver a tanta gente junta, notar como temblaba el suelo cuando casi marca un gol, el silencio absoluto que se produjo al principio por el homenaje a Luis Aragonés… Fue espectacular. Otra cosa «espectacular» fue el agua de Valencia (conocida bebida típica) o, por ejemplo, ver a una persona paseando un cerdo enorme atado con correa a las 2 de la mañana. Cosas que hay que ir a Valencia para ver…

Camiño do Santiago

Morriña de Santiago. He de volver. El camino de Santiago es una de esas cosas que todos decimos de hacer una vez. Cuando lo haces, lo vuelves a hacer. Seguro. Y yo pude hacerlo con mis compañeros de Crossroads España este verano. De Triacastela a Santiago. Unos 140 km. aprox. Una mochila, unas botas, un camino y una semana de por medio. Es sufrido, pero se aprenden muchas cosas. Si lo recorres en silencio te sirve para reflexionar acerca de todo. Si hablas con otros peregrinos, descubres gente maravillosa que recorren el camino por diversos motivos y desde distintos puntos. Algunas veces que me quedo pensando en las musarañas me sorprendo recordando el camino. Recuerdo que el primer día me destrocé un pie. Algo que arrastraría el resto del camino. Aún pienso en el dolor, en ver como me sangraba la bota. Cuando paramos, un compañero americano me propuso para el día siguiente algo que, visto con un poco más de perspectiva, no deja de ser una locura. Después de curarme la herida y dejar el pie airearse todo resto del día, a la mañana siguiente bien temprano y a propuesta del compañero americano, recubro mi pie con cinta americana y ¡andando a hacer camino!

Me encantaría poder contaros que ese día acabé las etapas que tenía que hacer, pero no fue así. A mitad de camino, y tras observar que me volvía a sangrar la bota, tuve que parar y acercarme al centro de salud más cercano. Antes de entrar a la consulta del enfermero que me atendería, entré al servicio y me quité la cinta americana. Le pregunté si podría continuar el camino y aunque me recomendó que no, me dijo que cumpliendo ciertas premisas podría intentarlo. Al día siguiente salí a caminar, mi paso era más lento pero constante. Al rato noté que me volvía a sangrar la bota. Me quité el calcetín para cambiármelo (como me indicó el enfermero) y aquello no tenía una pinta muy saludable. Fuimos  al hospital de Melide donde me atendió una doctora, me recetó una crema antibacteriana y algunos calmantes. Me prohibió continuar andando pero yo, que iba a lo que iba, no le hice ni caso. Cierto es que las demás etapas las concluí satisfactoriamente. Cierto es que mis pies tardaron casi 5 meses en volver a estar normales. Pero de no haber seguido, no habría tenido la satisfacción de llegar a Monte do Gozo con lágrimas de esas que se lloran por dentro. No habría podido entrar a Santiago corriendo. No me habría puesto de rodillas frente a la catedral y dar gracias a quien fuera o quien fuese por tener fuerzas de seguir adelante ante las adversidades.

Luar Na Lubre – Tu Gitana

Cultura y arte

Este año también ha sido para mí el año de la cultura y el arte. El año al que más conciertos he ido. El año que viví el musical de Los Miserables. Pensé que Les Luthiers morirían antes de que pudiera verlos en directo. Y ahí estuve.

También es el año que me propuse aprender a tocar algún instrumento. El año que me compré el ukelele y empecé a aprender algunas cosillas. Grosso modo es el año que más he disfrutado de la música, del arte. Que más veces he ido a la Filmoteca. Ver películas en V.O.S.E. Eso no tiene precio. El Big Up!, los conciertos de Nunatak, El bueno, el feo y el mena… Y de cada actuación he podido apreciar cómo del sacrificio y de la disciplina se obtiene un resultado mágico. Que no todo es don. Detrás hay muchas horas de esfuerzo y dedicación.

¡Puxa Asturies!

Este año me he enamorado. ¡Oh, Asturias! La tierra donde yo quiero vivir…

–♦–

Está quedando, quizás, un post demasiado largo. Quiero dejar el buffer limpio para empezar 2015 con buen pie así que terminaré diciendo que este 2014 he conocido gente excepcional, he hecho más cosas de las que pude imaginar y, en resumen , ha sido el año para compartir. Compartir buenos y malos momentos, experiencias, viajes, conocimiento. Compartir todo porque, en el fondo, compartir es otra forma de aprender.

Feliz Navidad y próspero año 2015.

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.

Martin Luther King