El mal querer

Publicado en Tribuna libre de La Opinión de Murcia

Casi treinta años han pasado desde que todas las Escuelas de Enfermería de España se integraron en sus respectivas universidades. ¿Todas? Salvo la Escuela de Enfermería de Cartagena. Ya se hace difícil mirar atrás y preguntar qué pasó para que Cartagena fuera la excepción. ¿Es tan difícil este proceso? Doce años han pasado del acuerdo entre la Comunidad Autónoma y la Universidad de Murcia para transferir la Escuela de Enfermería de la ciudad portuaria. Y si bien la historia no nos lo aclara, los continuos intentos de aportar algo de cordura a esta situación tampoco han logrado sus frutos. Y es que los estudiantes hemos tenido ‘mala suerte’. Cada vez que la situación parecía encauzarse, sucedía algo.

En 2007, siendo Cobacho rector, se firmaba el convenio que traspasaba la Escuela de una consejería a otra, supuestamente, como paso previo a la integración definitiva en la Universidad de Murcia. Si bien esto sucede, se agota la legislatura sin una solución. En 2011, ni Valcárcel ni Garre lo solucionaron. En 2015, nuevo Gobierno, distintas caras, pero mismo resultado. Se promete la construcción del centro en el patio del antiguo colegio Antonio Arévalo y en esta legislatura la única sorpresa fue el relevo de PAS por López Miras. A día de hoy seguimos sin solución.

Entre cada Gobierno han ido y venido también distintos equipos rectorales. Orihuela se comprometió a dejar el asunto zanjado. Terminó Orihuela y la Escuela sigue allí, en un almacén adaptado del aparcamiento del Hospital del Rosell. Tampoco estaría de más preguntar a Ballesta qué sucedió, durante su paso por el Gobierno regional, para no dar solución a la Escuela de Cartagena. Ahora le toca a Luján ‘achuchar’ al Gobierno regional para no acabar, un curso más, en la incertidumbre.

Y es que parece evidente el mal querer que demostramos hacia la Escuela de Enfermería de Cartagena y hacia sus estudiantes. Estudiantes que, para ir a tutorías, deben ir a despachos de profesores que están a dos kilómetros de su centro (si puede llamarse así). Centenares de diplomados y graduados a los que se les ha prometido año tras año una solución definitiva. Esos estudiantes han terminado y otros han venido.

Y sólo nos queda el lamento de ver que no parece haber nadie en el poder que resuelva este conflicto. Es hora de reconciliarnos con la Escuela de Enfermería de Cartagena y poner solución a esta situación que ha durado ya demasiado.