Underground, BBS y la necesidad de socializar

Uno de los libros que estoy leyendo este verano es Underground. Escrito por la periodista Suelette Dreyfus y el archiconocido ciberactivista Julian Assange, Underground repasa cómo en los inicios de internet los primeros curiosos comenzaban a descubrir grandes fallos de seguridad en los equipos que estaban conectados a internet. Estos curiosos, conocidos como hackers, no se enfrentaban sólo al reto de acceder a estos equipos (para los que usaban distintas técnicas) sino también a las primeras legislaciones sobre la materia. Se empezaban a fraguar los primeros delitos informáticos y la presión de legislar por parte de grandes empresas, universidades e instituciones públicas que eran frecuentemente “visitadas” por hackers. Muchos de ellos no hacían mucho más que husmear. Conseguir el acceso, superar el reto que suponía entrar a un sistema en el que supuestamente no se podía entrar (y en el que realmente no se debía). Otros obtenían información, datos que les permitían seguir hackeando (por aquel entonces era un vicio caro, los acceso a internet eran a través de llamadas telefónicas). Me gustó especialmente descubrir la manera en la que estos ciberactivistas desvelaban el funcionamiento de las centrales telefónicas para poder realizar estas llamadas (muchas de ellas internacionales).

Otra parte que me pareció interesante y en la que el libro también hace cierto énfasis es en la forma que tenían los hackers de socializar. Esto se hacía mediante unos programas llamados BBS (Bulletin Board System o Tablón de Anuncios). Son los precursores de los actuales foros. Pero estos iban algo más allá. También servían de repositorios, lugares donde encontrar “cosas” para descargar. Tenían un administrador y una estructura jerárquica. No todo el mundo podía acceder a todas partes. También me gustó ver cómo muchos de estos hackers trabajaban en realizar manuales para dar a conocer las distintas técnicas que usaban y compartir estos conocimientos con otros que se iniciaban.

Quizás para un estudiante de Ingeniería Informática o alguna carrera técnica este libro sea algo histórico o simplemente anecdótico, un documento sin gran relevancia más allá de las batallitas de gente que con un Amiga conseguía entrar en sistemas militares de Estados Unidos o paralizar un lanzamiento de la NASA. Quizás sólo sea eso. A nivel histórico, para una ciencia tan novel, es relevante. Y muy significativo porque transcurre en una época en la que la tecnología avanzaba mucho de una década a otra. Gente que no sabía programar o no sabía nada de tecnología, con el único impulso de la curiosidad, aprendía con manuales hasta convertirse en verdaderos expertos. Y la figura clave que juega, y a lo que quería hacer especial mención, de estos primeros puntos de encuentro o BBS.

‘Óscar’, en el Aula de Teatro de la Universidad de Murcia

Todos los días nos llegan decenas (o cientos) de correos. A los universitarios especialmente. La universidad preparara decenas de actividades: culturales, divulgativas, formativas… Y es curioso pero nuestro calendario académico da poco margen para extras. Hagamos un sencillo cálculo. Cada asignatura de 6 créditos requiere 150 horas. Suponiendo 5 asignaturas cuatrimestrales serían 30 créditos y, por tanto, 750 horas. De esas horas tenemos unas 4-5 horas de clase a la semana que serían: 5 horas de clase al día * 5 días a la semana * 4 semanas cada mes * 4 meses (un cuatrimestre) tendríamos 320 horas de clase. Además, hemos de tener el cuenta el trabajo autónomo, que debería ser el resto del tiempo: 750-320 = 430 horas, en un cuatrimestre. Es decir, aproximadamente unas 5-6 horas diarias (sin contar fines de semana). Entre 5 horas de clase, 6 de trabajo autónomo, 8 horas de dormir (supuestamente), 2-3 de alimentarse, algunos minutos más para desplazarnos de un sitio a otro… poco tiempo nos queda en el día a día para nada más que terminar de leerte un tema y seguir jugando con los malabares para llevar todo al día.

Por eso encontrar gente que sigue sacando tiempo para realizar otras actividades no es sólo satisfactorio sino incluso la mayoría de las veces envidiable.

Antes de acabar el curso me llega uno de esos correos. El Aula de Teatro de la Universidad de Murcia exponía una obra titulada Óscar. Veo algún conocido entre el reparto y allá que voy. Al llegar me extraño de ver poca gente de mi edad, pero bueno, dada la época y los cálculos anteriores qué cabría esperar… Es Murcia, finales de junio, exámenes, los primeros calores. Comienza la obra. Un mafioso. Su padre en el lecho de muerte. Una promesa: dejar esa vida. Un contable. Un mayordomo. Conforme pasa una escena tras otra la obra me va pareciendo cada vez más hilarante. El nudo hace honor a su nombre con un enredo de historias que ¡quién podría imaginar! Muchas risas. Sin duda, 10 sobre 10. Muy bien ejecutada, se nota que lo han trabajado mucho y tienen mucho arte.

GPDR o la historia del “que cunda el pánico”

Es curioso como estos dos últimos meses hemos sido bombardeados de mails verificando nuestros datos, reafirmando consentimientos ya dados, etc… Y es realmente curioso, dado que los datos que ya han sido solicitados de forma legal con la LOPD (por poner el ejemplo concreto de España) no son incompatibles con la nueva legislación europea. De hecho, sería muy drástico que eso pasara, ¿no creeís? Salvo que los datos que se han ido recabando hayan sido usados para otra cosa. Y ahí viene lo que sí puede ser preocupante. De hecho, podría ser doblemente preocupante si tenemos en cuenta que la gran mayoría de empresas e instituciones han esperado hasta el último día y casi, casi, a última hora.

En esa línea, de las lecturas más interesantes que han llegado a mi buzón a raíz de esta regulación del tratamiento de datos personales ha sido de David Bonilla en el artículo ¿La última Bonilista? donde se llega a plantear algo que otros parecen no haber contemplado o entendido de la norma.

GPDR en WordPress

WordPress ya ha trabajado en este asunto, como podemos ver en la siguiente imagen, incluyendo un apartado de privacidad en Ajustes. Este nos dirige a una Guía para la política de privacidad que nos orienta bastante con textos sugeridos. 

También he estado probando un plugin que puede ser interesante: WP GDPR Compliance aunque bien es cierto que estos últimos meses han aparecido cientos de plugins que te ayudan a cumplir la GDPR. En concreto me gustó este porque tiene una lista de comprobación para, en función de las respuestas, sugerirte qué hacer (por ejemplo, si tu WordPress tiene un foro o pueden chatear directamente contigo). Otro punto positivo es que tiene integración con otros plugins (como formularios de contacto y demás).

Una opción de las muchas que podremos encontrar para intentar hacer más fácil nuestro cumplimiento de la GPDR 😉

Deadpool 2, menos de lo esperado

Es difícil publicar esto en “Recomendado” porque después de las espectativas generadas en la primera parte, Deadpool 2 no queda en muy buen lugar. Si bien por todos es sabido aquello de segundas partes nunca fueron buenas, ésta en concreto no sólo hace cierto el dicho sino que le da más significado aún sin cabe.

La primera película rompe un poco el contexto de las películas de héroes con una de un auténtico antihéroe: gamberro, vulgar y muy poco ético. Deadpool garantizó diversión y una dinámica muy distinta:  romper la cuarta pared y acercar las cosas cotidianas (y la mayoría de veces muy universales) con una potente dosis de humor me hizo pensar que la segunda parte estaría a la altura. Pero no ha sido así. Lejos de hacer una reseña detallada de la película me gustaría contar la versión que, según iba discurriendo la película, creía que pasaría.

Deadpool sigue ejerciendo de gamberro justiciero y viviendo la vida feliz con Vanessa cuando ella muerte de forma bastante injusta… Deadpool se deprime bastante y empieza a hacer un poco el cabra cuando Coloso y su “banda” lo rescatan y lo intentan reconducir. Entonces entra en escena Russell Collins con el que Deadpool parece sentirse identificado y empatiza. Russell genera altercados en el orfanato en el que se encuentra por los abusos y maltratos del director y demás miembros por lo que su sed de venganza va en aumento. Debido a esta ira aparece Cable, una suerte de cyborg del futuro que ha viajado para matar a Russell dado que su conducta deribaría (en el futuro) en la muerte de su familia.

Deadpool monta una especie de ejército, la X-Force, que no resulta muy prolijo. Pero aquí es donde yo esperaba que la película diera un giro argumental que la convirtiera en algo “más interesante”, en mi humilde opinión. Por una serie de circunstancias, la X-Force cae rápidamente en desgracia. Uno de los miembros de la X-Force, el único que no tiene ningún poder y uno de los pocos que sobrevive, Pete Wisdom se ve dañado por el vómito corrosivo de Zeitgeist, perdiendo un brazo. Da la “casualidad” que Cable tiene un brazo robótico. Si no me falla la memoria, es el mismo brazo… Yo tenía la esperanza de que el giro argumental fuera por aquí:

Pete Wisdom deja de formar parte de la X-Force y a los pocos años se convierte en el cyborg soldado que es… ¡Cable! Viaja al pasado para matar a Russell por el mismo motivo de la película: evitar perder a su familia.Esto cerraría una historia de la película que, por un lado, se queda un poco en el aire dado que Pete es un personaje fugaz pero con el que todos (y especialmente Deadpool) empatizamos rápidamente. Por otro lado, no sería posible según la historia real de Cable pero ahí quedaron mis esperanzas de pensar que la película podría ponerse algo más interesante… Y mi escaso conocimiento del universo Marvel 😉

Transformación digital

Hace unos días se confirmaba que el decano de mi facultad pasaba a ser delegado del rector en Universidad Digital. Aunque eso de la Universidad Digital es un concepto un poco etéreo, en mi opinión, creo que todos o la gran mayoría entendemos que se refiere a la transformación digital de la universidad. Por otro lado, tiene sentido ya que entraba dentro de los objetivos del, por aquel entonces, candidato a rector y actualmente rector de la Universidad de Murcia:

Alinear la estrategia general de la universidad con una adecuada gobernanza TIC para procurar obtener el valor efectivo que las tecnologías deben generar en una universidad del siglo XXI.

Objetivos de la candidatura a rector de José Luján Alcaraz

Bastante antes de conocer la noticia había leído en Univerdad un artículo que cuestionaba aquello de la transformación digital de las universidades. Enlazo al artículo que, sin duda, recomiendo su lectura.

Realmente me gustó mucho. Sobretodo por la perspectiva cualitativa del cambio que describe el autor y lo ejemplifica con mucho atino:

  1. jugar con la idea (explorar las posibilidades que esta nueva tecnología puede tener)
  2. hacer lo viejo a la manera vieja (automatizar las tareas)
  3. hacer lo viejo pero de una forma nueva (evolucionar los procesos)
  4. hacer cosas nuevas de modos nuevos (transformar los procesos)

Sin duda, estos 4 conceptos nos pueden servir para hacer una evaluación rápida y somera de cómo estamos aplicando la transformación digital en nuestro entorno.

Me recordó mucho a cuando cursé la asignatura Gestión de la Innovación Tecnológicas en las Organizaciones en el Grado de Ingeniería Informática, intensificación de Sistemas de la Información. Allí, con Fernando Martín al mando, descubrí la realidad sobre la innovación: innovar no es mejorar un proceso o un producto, sino hacer lo viejo pero de una forma nueva e, incluso, ir más allá: hacer cosas nuevas de modos nuevos. Por lo que la transformación digital pasa por innovar y creo que Pedro Miguel Ruiz será una pieza clave en esa transformación de la Universidad de Murcia.

Compostando

Recientemente he adquirido una compostadora. Es decir, una especie de compartimento donde echar residuos orgánicos con el objetivo de convertirlo en compost. En principio parece todo muy idílico. Ya veremos qué tal funciona, el tiempo lo dirá 😉

El destino tambien juega

A Big Hand For the Little Lady (1966) dirigida por Fielder Cook es una comedia – western que cuenta la historia de una partida de póker bastante peculiar.

Los 5 hombres más poderosos de Laredo juegan una vez al año una brutal partida de póker. Un matrimonio con un hijo, que estaban de paso, acaban jugando y el desenlace es de lo más cómico. Ella desaprueba que él juegue pero aprovechando que ella no está, empieza a jugar. Cuando está a punto de perder todo el dinero que tenían, le da un amago de infarto y debe retirarse, pero le insta a su esposa a seguir jugando. Al no poder seguir apostando, por no tener más dinero, ella va al banco y acaba consiguiendo que el banquero le preste dinero y ganando la partida.

Todo resulta ser al final un artificio creado para recuperar un dinero que le habían estafado al banquero en la venta de unos terrenos pero cómo se va desarrollando, con la complicidad del médico, establece una trama fácil de seguir y bastante divertida.

Me llaman la atención algunos planos que parecen sacados de otra época, especialmente cuando en la mesa de póker hablan directamente a la cámara. O el niño contando el dinero y detectando billetes falsos. Son 96 minutos de película que se hacen muy amenos dado que realmente es un filme entretenido.

13 reasons why 2

Es curioso que el último recomendado que escribí fue, precisamente, sobre la primera temporada de esta serie. Y no es porque no haya visto más películas y series que recomendaría sin lugar a dudas. Pero sí siento un poco la necesidad de escribir sobre esos sentimientos que me genera haberla visto.

En primer lugar la empecé un poco desorientado, tras terminar la tercera temporada de How to Get Away with Murder donde la dinámica de la serie fuerza continuamente a ir y venir de escenas del pasado a escenas del presente. Tardé un poco en ponerme en contexto, por lo que me daba la sensación de que no me terminaría de gustar. Pero conforme he ido retomando el hilo conductor he tenido subidas y bajadas. Y a partir de este punto, cuidado, alert spoiler!(?).

Sinceramente, me ha gustado ver que no existe esa idea de que todo acabará bien, de que siempre ganan los buenos y se castiga a los malos. De hecho, incluso, que directamente puede que no haya ni buenos ni malos y todo se entremezcle un poco entre gente que toma decisiones, se equivoca, siente y vive una realidad donde las interacciones sociales fuerzan a cambiar o adaptarse. Esta dinámica ya la veíamos también en la primera temporada, donde podíamos ir intuyendo que no todo acabaría bien. Donde, también, veíamos un tema central del que era difícil distraer el leitmotive de la serie: el acoso y, sobretodo, el abuso. Pero en esta segunda temporada se abren otros temas, centrados también en el acoso y el abuso, pero además, se enfatizan en otros problemas: drogas, alcohol, sexo, armas… que proporcionan otras historias, nuevas perspectivas y reafirman aquello que se suele decir de “todas las historias tienen dos versiones”. Es igual o más reivindicativa con el feminismo, pero sin dejar de lado los otros temas (hay una declaración en un juicio que, realmente, es un credo).

Sin duda una gran oportunidad para abrir debates y sobretodo para hablar. Yo estoy deseando que mi entorno la termine para hablar. La serie continuamente remite a la web 13reasonswhy.info con el objetivo de brindar un punto de apoyo o un momento de sensibilidad, comprensión, empatía para hablar. Porque, al fin y al cabo, hablar nos ayuda a visibilizar y visibilizar nos permite destapar temas tabú. Esto, en mi opinión, es necesario por dos razones:

  1.  Muchas cosas pasan más veces de lo que parece, pero no se dicen.
  2. Contar cosas también ayuda a empatizar.

Esto último puede parecer una simpleza pero hay una escena que explica muy bien esto: cuando Clay y Alex insisten continuamente a Jess para que denuncie su violación. Realmente ellos no son capaces de ponerse en su situación y entender cuál es el problema. Y esta escena, sin lugar a dudas, me parece de las más reveladoras de esta temporada.

 

Reflexión: ¿feliz Navidad o felices fiestas?

Llega un momento del año curioso en el que, en esta cultura occidental, hacemos reflexiones profundas, preparamos copiosas comidas, nos bronceamos a la luz de esperpéticos árboles luminosos gigantes y luces que anuncian “Felices Fiestas” y recibimos nuestra particular dosis de cuñadismo. ¡Pero nadie parece cuestionarse qué c**** estamos celebrando!

Promovido por esa curiosidad, he lanzado una encuesta en Twitter:

Aunque también os delanto que mi particular visión de la situación está totalmente en línea con este párrafo del brillante periodista británico G.K. Chesterton:

Que se nos diga que nos alegremos el día de  Navidad es razonable e inteligente, pero solo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dijera que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede alegrarse así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para estar alegre. Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. No se puede montar una juerga para celebrar un milagro del que se sabe que es falso. Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir solo el humano, se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar.

G. K. Chesterton

G. K. Chesterton