Una historia del Bronx, 6 frases que merecen la pena

Era estupendo ser católico y confesarse. Podías empezar desde cero cuando quisieras.

Calogero

No hay cosa más triste en la vida que el talento malgastado.

Lorenzo

Calogero: ¿Es mejor que te teman o que te quieran?
Sonny: Buena pregunta. Lo mejor sería una mezcla pero eso es difícil, aunque puestos a elegir prefiero que me teman. El miedo dura más tiempo que el amor. Las amistades que se compran no valen nada.

No hace falta valor para apretar un gatillo, pero sí para madrugar cada día y vivir de tu trabajo.

Lorenzo

Sonny: ¿Qué ocurre?
Calogero: Ese tío, Louie Dumps, me debe veinte dólares desde hace más de dos semanas y siempre que me ve se escaquea.
Sonny: ¿Y?
Calogero: Está empezando a hartarme, ¿Qué hago le rompo la cabeza o qué?
Sonny: ¿Qué te pasa? Ya te he dicho que la violencia no siempre es la mejor solución. Dime ¿Es buen amigo tuyo?
Calogero: Ni siquiera me cae bien.
Sonny: No te cae bien, pues es sencillo, solo te costará veinte dólares librarte de él. Y no volverá a molestarte ni a pedirte dinero prestado, y solo por veinte dólares, es barato, olvídale.

De aquellos dos hombres aprendí a dar y a recibir amor incondicionalmente. Aprendí que uno debe aceptar a los demás tal y como son. Y aprendí la lección más importante de todas: no hay cosa más triste en la vida que el talento malgastado. Las decisiones que uno toma, determinan su futuro para siempre.

Cartel de Una historia del Bronx