El destino tambien juega

A Big Hand For the Little Lady (1966) dirigida por Fielder Cook es una comedia – western que cuenta la historia de una partida de póker bastante peculiar.

Los 5 hombres más poderosos de Laredo juegan una vez al año una brutal partida de póker. Un matrimonio con un hijo, que estaban de paso, acaban jugando y el desenlace es de lo más cómico. Ella desaprueba que él juegue pero aprovechando que ella no está, empieza a jugar. Cuando está a punto de perder todo el dinero que tenían, le da un amago de infarto y debe retirarse, pero le insta a su esposa a seguir jugando. Al no poder seguir apostando, por no tener más dinero, ella va al banco y acaba consiguiendo que el banquero le preste dinero y ganando la partida.

Todo resulta ser al final un artificio creado para recuperar un dinero que le habían estafado al banquero en la venta de unos terrenos pero cómo se va desarrollando, con la complicidad del médico, establece una trama fácil de seguir y bastante divertida.

Me llaman la atención algunos planos que parecen sacados de otra época, especialmente cuando en la mesa de póker hablan directamente a la cámara. O el niño contando el dinero y detectando billetes falsos. Son 96 minutos de película que se hacen muy amenos dado que realmente es un filme entretenido.

13 reasons why 2

Es curioso que el último recomendado que escribí fue, precisamente, sobre la primera temporada de esta serie. Y no es porque no haya visto más películas y series que recomendaría sin lugar a dudas. Pero sí siento un poco la necesidad de escribir sobre esos sentimientos que me genera haberla visto.

En primer lugar la empecé un poco desorientado, tras terminar la tercera temporada de How to Get Away with Murder donde la dinámica de la serie fuerza continuamente a ir y venir de escenas del pasado a escenas del presente. Tardé un poco en ponerme en contexto, por lo que me daba la sensación de que no me terminaría de gustar. Pero conforme he ido retomando el hilo conductor he tenido subidas y bajadas. Y a partir de este punto, cuidado, alert spoiler!(?).

Sinceramente, me ha gustado ver que no existe esa idea de que todo acabará bien, de que siempre ganan los buenos y se castiga a los malos. De hecho, incluso, que directamente puede que no haya ni buenos ni malos y todo se entremezcle un poco entre gente que toma decisiones, se equivoca, siente y vive una realidad donde las interacciones sociales fuerzan a cambiar o adaptarse. Esta dinámica ya la veíamos también en la primera temporada, donde podíamos ir intuyendo que no todo acabaría bien. Donde, también, veíamos un tema central del que era difícil distraer el leitmotive de la serie: el acoso y, sobretodo, el abuso. Pero en esta segunda temporada se abren otros temas, centrados también en el acoso y el abuso, pero además, se enfatizan en otros problemas: drogas, alcohol, sexo, armas… que proporcionan otras historias, nuevas perspectivas y reafirman aquello que se suele decir de “todas las historias tienen dos versiones”. Es igual o más reivindicativa con el feminismo, pero sin dejar de lado los otros temas (hay una declaración en un juicio que, realmente, es un credo).

Sin duda una gran oportunidad para abrir debates y sobretodo para hablar. Yo estoy deseando que mi entorno la termine para hablar. La serie continuamente remite a la web 13reasonswhy.info con el objetivo de brindar un punto de apoyo o un momento de sensibilidad, comprensión, empatía para hablar. Porque, al fin y al cabo, hablar nos ayuda a visibilizar y visibilizar nos permite destapar temas tabú. Esto, en mi opinión, es necesario por dos razones:

  1.  Muchas cosas pasan más veces de lo que parece, pero no se dicen.
  2. Contar cosas también ayuda a empatizar.

Esto último puede parecer una simpleza pero hay una escena que explica muy bien esto: cuando Clay y Alex insisten continuamente a Jess para que denuncie su violación. Realmente ellos no son capaces de ponerse en su situación y entender cuál es el problema. Y esta escena, sin lugar a dudas, me parece de las más reveladoras de esta temporada.