Actualización manual de WordPress: una historia de amor por FTP

En ocasiones todo puede complicarse un poquito más. Si alguna vez has trasteado con algún CMS, según dónde lo hayas instalado, podrás encontrarte con muchas o muy pocas facilidades. Si, además, debes mantener actualizado dicho CMS las pocas facilidades que encuentres siempre serán bienvenidas.

Con bastante frecuencia gestiono sitios webs con WordPress. Quizás lo haya comentado ya en alguna ocasión, es mi CMS favorito :-). Sin embargo, pese a lo mucho que me guste, tener que trabajar con él en según qué condiciones no me agrada tanto. En especial en algunos hostings (que por circunstancias varias, ha de ser así) que sólo me permiten actualizarlo por FTP. Bueno, actualizarlo… y prácticamente todo lo que necesite: instalar/actualizar/modificar cualquier tema, plugin y demás. Rompe un poco la magia y simplicidad que ofrece WordPress… pero qué le vamos a hacer, ante todo keeping WordPress. Pues bien, no sé cómo se hará dentro de unos años pero en los muchos últimos actualizar WordPress ha consistido en cambiar ficheros antiguos por nuevos. Muchos, muchos ficheros. Sí. Por suerte estos van en carpetas y, con un poco más de suerte y mucha velocidad de conexión, nuestra página de mantenimiento no estará demasiado tiempo activa. Y es que, claro, para actualizar cualquier cosa medio-seria deberemos poner nuestra página en mantenimiento…

Pasos a seguir para actualizar nuestro WordPress por FTP

1. Descargar la última versión del sitio web original de WordPress

2. Descarga/haz una copia de seguridad de las entradas y de la base de datos

3. Desactiva los plugins

4. Pon tu sitio web en mantenimiento¹

5. Descomprime el fichero de WordPress descargado en tu ordenador

6. Accede por FTP a la raíz de tu sitio web

7. Cambia el nombre de las carpetas “wp-admin” y “wp-includes” (por ejemplo, a “wp-admin_vieja”)

8. Sube el nuevo contenido del fichero descomprimido correspondiente a las carpetas “wp-admin” y “wp-includes” al FTP

9. Accede a la carpeta “wp-content” de tu FTP y añade los archivos del fichero descargado correspondiente a la carpeta “wp-content”. Ojo a esta operación, nuestro objetivo será actualizar los ficheros ya existentes con los nuevos que copiemos, no borrar lo que hay sino sobreescribirlo.

10. Hacemos esta misma operación, reemplazar ficheros, en la carpeta raíz del FTP (ficheros “config-sample.php” y demás que encontramos también en la raíz del fichero descargado)².

11. Accede al backend logueado (si bien las últimas versiones pueden no requerirlo, posiblemente accediendo a la dirección “tudominio.es/update-core.php” se cargarán todas las novedades.). Quizás te requiera actualizar la base de datos de WordPress, te lo notificará el propio sistema.

12. Aprovechando que tenemos desactivados los plugins, actualizaremos los que sean necesarios. Haremos lo correspondiente con los temas también.

Y una vez que tenemos todo actualizado, luce con otro aspecto, ¿no? 😉

Aunque, bueno, realmente ¡aún no hemos terminado! Vamos a la parte que parece más “chunga” (no lo es). Las traducciones. Si te pringas actualizando por FTP, te pringas pero hasta el cuello 😉

Siempre que me encuentro en esta situación, debo recurrir a la web de Daniel Rivas. Su solución me parece elegante, práctica y sencillamente genial. Aquí os dejo el enlace a la entrada donde cuenta cómo realizar al actualización manual de las traducciones.

Os pongo la parte clave y matizaré una cosa:

Consiste en abrir el fichero “/wp-admin/update-core.php” con un editor cualquiera y tras la línea 416, añadir esto³:

else {
print 'Descargar traducciones:<br />';
foreach ($updates as $key => $value) {
print '&bull; <a href="'.$value->package.'" target="_blank">'.$value->slug.'</a><br />';
}
}

De esta forma, veremos un listado con las traducciones disponibles y simplemente haciendo click, las descargaremos en nuestro equipo. Ahora las copiaremos al directorio “wp-content/languages/plugins” de nuestro WordPress.

Cuando nos encontramos con ese fantástico listado, podemos llegar a encontrar traducciones para plugins… o no. Es importante percatarse que si encontramos traducciones disponibles para “default” o para un tema en concreto, debemos ubicarlo en su carpeta correspondiente (si es para el sistema, será en “wp-content/languages” y si es para un tema, en su carpeta correspondiente “wp-content/languages/themes”). Puede parecer una tontería, pero estar un rato actualizando para encontrar una actualización que no hay manera de quitar puede llegar a ser desesperante.

Por último quisiera recordar una sencilla cuestión básica de seguridad: cualquier simple fichero sin actualizar, por tonto que nos parezca, a pesar de que fuese un plugin que instalamos para probar o un tema que quisimos ver cómo quedaba, cualquiera puede ser una brecha de seguridad para que se apoderen de nuestro sitio web. No olvides actualizar siempre todo 🙂


¹ Existen tres formas de poner tu sitio web en mantenimiento: modificando el fichero .htaccess, creando el fichero .maintenance o mediante plugins (posiblemente lo veamos en una futura entrada).

² De esta forma, la sobreescribir, no tendrás que volver a configurar el archivo config.php aunque, eso sí, es más que recomendable que borres el fichero config-sample.php al igual que te recomiendo que valores borrar los directorios “wp-admin” e “wp-includes” que hemos renombrado. De primeras yo no los borraría hasta comprobar que la actualización funciona correctamente. Después, por espacio e higiene (y seguridad, siempre), los borraría.

³ Aunque Daniel indica, de forma totalmente adecuada, que no es necesario borrar esta modificación dado que se perderá al volver a actualizar WordPress, sinceramente yo no la mantendría (piensa que cuando vuelvas a actualizar ese fichero se borrará pero tendrás que volver a modificarlo para actualizar las traducciones. Mejor que te familiarices con él cuánto antes 🙂 ).

Juego de cartas: La Princesa

Ayer aprendí un juego de cartas bastante entretenido para este periodo estival, os cuento cómo va. En primer lugar, jugaremos con la baraja española. Este juego está pensado para 3-4 personas, no más.

Cartas que necesitamos

5 ases (4 palos y un comodín, por ejemplo)
2 doses
2 treses
2 cuatros
2 cincos
1 seis
1 siete
1 diez

Cómo jugamos

Una vez recogidas las 16 cartas, se barajan bien. La primera se reserva y se reparte una carta a cada jugador y se deja el mazo en el centro para que todos puedan robar en su turno. A continuación comienza robando una carta el siguiente jugador a la derecha de quien barajase. Durante todo el juego cada jugador tendrá una única carta en su mano excepto durante su turno que robará y tendrá, por tanto, dos cartas. De estas dos cartas el jugador debe decidir cuál juega atendiendo el rol que ejerce cada una…

Qué rol cumple cada carta

  • El as: sirve para preguntar. Escoges a uno de los jugadores y le haces una pregunta sobre una carta que pienses que pueda tener. Si aciertas, descarta su carta y él abandona la partida. Es importante señalar que no se puede preguntar si el jugador tiene un as.
  • El dos: enseñar, nos permite conocer la carta de un jugador. Esto se hace entre el jugador que juega el dos y a quién se lo pida. El resto de jugadores no deben conocer esta carta, es decir, no se descubre.
  • El tres: el duelo, con el que retamos a otro jugador. Quién tenga la carta de mayor peso, gana el duelo. El otro jugador abandona la partida. Este duelo es importante ya que nos permite aproximar el valor de la carta del jugador que gana el duelo. Si, por ejemplo, el jugador que descarta la carta tiene un 7, no nos queda otra que pensar que el jugador que sigue participando en la partida tiene un 10 dado que no hay carta mayor.
  • El cuatro: el escudo, ningún jugador nos puede lanzar una carta hasta que vuelva a ser nuestro turno.
  • El cinco: el jugador escogido descarta la carta que tenga en la mano y roba otra (no pierde la partida, salvo si tuviera el diez).
  • El seis: nos permite intercambiar nuestra carta con un jugador que escojamos. Con esta jugada ¡ambos participantes conocen la carta del otro!
  • El siete: esta carta no tiene una función explícita. No tienes obligación de jugarla, excepto cuando tengas un 5, 6 o 10 en la mano. Nos sirve como farol.
  • El diez: esta carta es la princesa. Es la única carta que no podemos jugar (echar en nuestro turno). Nos permite ganar, por ejemplo, un duelo. Pero si alguien conoce o intuye que la tenemos (por ejemplo, si echamos un 7 😉 ), podemos perder la partida si nos pregunta con un as. O si otro jugador la tiene y nos la intercambia, también puede hacer que perdamos.

Si, terminado el mazo, siguen quedando jugadores se realiza un duelo. La carta que se reserva al principio nos sirve para que, en el caso de que no quedaran en el mazo, el jugador pueda robar en el caso en que le hagan descartar su carta o tenga que robar. Las cartas que vamos jugando se quedan en montones individuales por cada jugador.

Un juego muy rápido y entretenido donde hay que estar muy pendiente de saber qué cartas se han jugado y pensar cuáles quedan por jugar. Gracias Sergio por enseñarnos este divertido juego 😀