La soledad de los números primos

Ya estoy de vuelta al ajetreo diario de no parar. Me cansa mucho. En serio. Clases y mil cosas ocupan mi tiempo. Como si llevara una mochila imaginaria con todas las cosas que tengo que hacer. Unas van saliendo y otras entrando. ¡Y ésta no alivia su peso! Pero por mí ya no pasa el dedicar cierta parte mi tiempo a mi entretenimiento y  descanso particular. Especialmente al ocio más insaciable de todos: la lectura. Y así, de buenas, para empezar bien el curso me he leído esta semana un libro que no me ha dejado para nada indiferente…

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