Picaresca ironía

La ironía ha muerto

La ironía ha muerto. La ha matado la falta de picaresca. Hemos perdido mucho. Hemos perdido el Siglo de Oro español. Cayó en saco roto. Vivimos en un “todo vale”. Estudiantes de magisterio que escriben “k” en vez de “que”. “Es por abreviar” dicen. “Sé como se escriben” dicen. Imaginad el Quijote abreviado. A Cervantes diciendo: “si sé como se escribe pero hay que ahorrar”. A lo mejor en ese ahorrar, quien sabe, hubiera ganado tiempo para escribir más obras.

La picaresca ha muerto. Muerta a manos de pícaros politicuchos que deciden sobre el bien y el mal. Sin oficio ni beneficio. Muerta porque no importa estudiar literatura, filosofía o historia. “Total, voy a hacer farmacia. No me hace falta”. Muerta porque “da igual donde ponga la coma. Y si no la pongo, eso que me ahorro”. Muerta a manos de la incultura. Muerta, quizá, por el interés.

Muerta la picaresca, se queda huérfano el ingenio. Pero queda una esperanza. Un ave fénix. Una herencia casi genética. Un terreno fértil para sembrar. Ironías por aquí. Picaresca por allá. El ingenio brota, crece y aumenta. Ingenio para resolver problemas. “Hecha la ley, hecha la trampa”. O eso dicen. El ingenio nos permite crear ironía. La ironía, al fin y al cabo, es un indicador. Y no me refiero a una ironía socarrona, sino una ironía pícara. Difícil de ver. Casi imperceptible. Doble sentido. O triple. Saca una sonrisa al pensarla. Da sentido a la vida. Da qué pensar.

Juegos de palabras. Ingenio. Dobles sentidos. Risas. Beneficio.

Somos responsables de lo que decimos o escribimos. No de lo que la gente entienda. Ingenio para no dar pie a dobles sentidos. Nada que hacer contra la falta de comprensión lectora y las libres interpretaciones. Prejuicios, muchos. Nublan el pensamiento. Es como una voz en nuestra cabeza. Nos dice lo que queremos pensar. Aunque no tenga que ser así. Información incompleta. Pierde sentido si lo decimos en voz alta, pero lo repensamos. En nuestra cabeza todo tiene más sentido…

“Donde hay ambigüedad suele haber humor. Y no es fácil de detectar”