GPDR o la historia del “que cunda el pánico”

Es curioso como estos dos últimos meses hemos sido bombardeados de mails verificando nuestros datos, reafirmando consentimientos ya dados, etc… Y es realmente curioso, dado que los datos que ya han sido solicitados de forma legal con la LOPD (por poner el ejemplo concreto de España) no son incompatibles con la nueva legislación europea. De hecho, sería muy drástico que eso pasara, ¿no creeís? Salvo que los datos que se han ido recabando hayan sido usados para otra cosa. Y ahí viene lo que sí puede ser preocupante. De hecho, podría ser doblemente preocupante si tenemos en cuenta que la gran mayoría de empresas e instituciones han esperado hasta el último día y casi, casi, a última hora.

En esa línea, de las lecturas más interesantes que han llegado a mi buzón a raíz de esta regulación del tratamiento de datos personales ha sido de David Bonilla en el artículo ¿La última Bonilista? donde se llega a plantear algo que otros parecen no haber contemplado o entendido de la norma.

GPDR en WordPress

WordPress ya ha trabajado en este asunto, como podemos ver en la siguiente imagen, incluyendo un apartado de privacidad en Ajustes. Este nos dirige a una Guía para la política de privacidad que nos orienta bastante con textos sugeridos. 

También he estado probando un plugin que puede ser interesante: WP GDPR Compliance aunque bien es cierto que estos últimos meses han aparecido cientos de plugins que te ayudan a cumplir la GDPR. En concreto me gustó este porque tiene una lista de comprobación para, en función de las respuestas, sugerirte qué hacer (por ejemplo, si tu WordPress tiene un foro o pueden chatear directamente contigo). Otro punto positivo es que tiene integración con otros plugins (como formularios de contacto y demás).

Una opción de las muchas que podremos encontrar para intentar hacer más fácil nuestro cumplimiento de la GPDR 😉

Deadpool 2, menos de lo esperado

Es difícil publicar esto en “Recomendado” porque después de las espectativas generadas en la primera parte, Deadpool 2 no queda en muy buen lugar. Si bien por todos es sabido aquello de segundas partes nunca fueron buenas, ésta en concreto no sólo hace cierto el dicho sino que le da más significado aún sin cabe.

La primera película rompe un poco el contexto de las películas de héroes con una de un auténtico antihéroe: gamberro, vulgar y muy poco ético. Deadpool garantizó diversión y una dinámica muy distinta:  romper la cuarta pared y acercar las cosas cotidianas (y la mayoría de veces muy universales) con una potente dosis de humor me hizo pensar que la segunda parte estaría a la altura. Pero no ha sido así. Lejos de hacer una reseña detallada de la película me gustaría contar la versión que, según iba discurriendo la película, creía que pasaría.

Deadpool sigue ejerciendo de gamberro justiciero y viviendo la vida feliz con Vanessa cuando ella muerte de forma bastante injusta… Deadpool se deprime bastante y empieza a hacer un poco el cabra cuando Coloso y su “banda” lo rescatan y lo intentan reconducir. Entonces entra en escena Russell Collins con el que Deadpool parece sentirse identificado y empatiza. Russell genera altercados en el orfanato en el que se encuentra por los abusos y maltratos del director y demás miembros por lo que su sed de venganza va en aumento. Debido a esta ira aparece Cable, una suerte de cyborg del futuro que ha viajado para matar a Russell dado que su conducta deribaría (en el futuro) en la muerte de su familia.

Deadpool monta una especie de ejército, la X-Force, que no resulta muy prolijo. Pero aquí es donde yo esperaba que la película diera un giro argumental que la convirtiera en algo “más interesante”, en mi humilde opinión. Por una serie de circunstancias, la X-Force cae rápidamente en desgracia. Uno de los miembros de la X-Force, el único que no tiene ningún poder y uno de los pocos que sobrevive, Pete Wisdom se ve dañado por el vómito corrosivo de Zeitgeist, perdiendo un brazo. Da la “casualidad” que Cable tiene un brazo robótico. Si no me falla la memoria, es el mismo brazo… Yo tenía la esperanza de que el giro argumental fuera por aquí:

Pete Wisdom deja de formar parte de la X-Force y a los pocos años se convierte en el cyborg soldado que es… ¡Cable! Viaja al pasado para matar a Russell por el mismo motivo de la película: evitar perder a su familia.Esto cerraría una historia de la película que, por un lado, se queda un poco en el aire dado que Pete es un personaje fugaz pero con el que todos (y especialmente Deadpool) empatizamos rápidamente. Por otro lado, no sería posible según la historia real de Cable pero ahí quedaron mis esperanzas de pensar que la película podría ponerse algo más interesante… Y mi escaso conocimiento del universo Marvel 😉

Transformación digital

Hace unos días se confirmaba que el decano de mi facultad pasaba a ser delegado del rector en Universidad Digital. Aunque eso de la Universidad Digital es un concepto un poco etéreo, en mi opinión, creo que todos o la gran mayoría entendemos que se refiere a la transformación digital de la universidad. Por otro lado, tiene sentido ya que entraba dentro de los objetivos del, por aquel entonces, candidato a rector y actualmente rector de la Universidad de Murcia:

Alinear la estrategia general de la universidad con una adecuada gobernanza TIC para procurar obtener el valor efectivo que las tecnologías deben generar en una universidad del siglo XXI.

Objetivos de la candidatura a rector de José Luján Alcaraz

Bastante antes de conocer la noticia había leído en Univerdad un artículo que cuestionaba aquello de la transformación digital de las universidades. Enlazo al artículo que, sin duda, recomiendo su lectura.

Realmente me gustó mucho. Sobretodo por la perspectiva cualitativa del cambio que describe el autor y lo ejemplifica con mucho atino:

  1. jugar con la idea (explorar las posibilidades que esta nueva tecnología puede tener)
  2. hacer lo viejo a la manera vieja (automatizar las tareas)
  3. hacer lo viejo pero de una forma nueva (evolucionar los procesos)
  4. hacer cosas nuevas de modos nuevos (transformar los procesos)

Sin duda, estos 4 conceptos nos pueden servir para hacer una evaluación rápida y somera de cómo estamos aplicando la transformación digital en nuestro entorno.

Me recordó mucho a cuando cursé la asignatura Gestión de la Innovación Tecnológicas en las Organizaciones en el Grado de Ingeniería Informática, intensificación de Sistemas de la Información. Allí, con Fernando Martín al mando, descubrí la realidad sobre la innovación: innovar no es mejorar un proceso o un producto, sino hacer lo viejo pero de una forma nueva e, incluso, ir más allá: hacer cosas nuevas de modos nuevos. Por lo que la transformación digital pasa por innovar y creo que Pedro Miguel Ruiz será una pieza clave en esa transformación de la Universidad de Murcia.

Compostando

Recientemente he adquirido una compostadora. Es decir, una especie de compartimento donde echar residuos orgánicos con el objetivo de convertirlo en compost. En principio parece todo muy idílico. Ya veremos qué tal funciona, el tiempo lo dirá 😉

El destino tambien juega

A Big Hand For the Little Lady (1966) dirigida por Fielder Cook es una comedia – western que cuenta la historia de una partida de póker bastante peculiar.

Los 5 hombres más poderosos de Laredo juegan una vez al año una brutal partida de póker. Un matrimonio con un hijo, que estaban de paso, acaban jugando y el desenlace es de lo más cómico. Ella desaprueba que él juegue pero aprovechando que ella no está, empieza a jugar. Cuando está a punto de perder todo el dinero que tenían, le da un amago de infarto y debe retirarse, pero le insta a su esposa a seguir jugando. Al no poder seguir apostando, por no tener más dinero, ella va al banco y acaba consiguiendo que el banquero le preste dinero y ganando la partida.

Todo resulta ser al final un artificio creado para recuperar un dinero que le habían estafado al banquero en la venta de unos terrenos pero cómo se va desarrollando, con la complicidad del médico, establece una trama fácil de seguir y bastante divertida.

Me llaman la atención algunos planos que parecen sacados de otra época, especialmente cuando en la mesa de póker hablan directamente a la cámara. O el niño contando el dinero y detectando billetes falsos. Son 96 minutos de película que se hacen muy amenos dado que realmente es un filme entretenido.

13 reasons why 2

Es curioso que el último recomendado que escribí fue, precisamente, sobre la primera temporada de esta serie. Y no es porque no haya visto más películas y series que recomendaría sin lugar a dudas. Pero sí siento un poco la necesidad de escribir sobre esos sentimientos que me genera haberla visto.

En primer lugar la empecé un poco desorientado, tras terminar la tercera temporada de How to Get Away with Murder donde la dinámica de la serie fuerza continuamente a ir y venir de escenas del pasado a escenas del presente. Tardé un poco en ponerme en contexto, por lo que me daba la sensación de que no me terminaría de gustar. Pero conforme he ido retomando el hilo conductor he tenido subidas y bajadas. Y a partir de este punto, cuidado, alert spoiler!(?).

Sinceramente, me ha gustado ver que no existe esa idea de que todo acabará bien, de que siempre ganan los buenos y se castiga a los malos. De hecho, incluso, que directamente puede que no haya ni buenos ni malos y todo se entremezcle un poco entre gente que toma decisiones, se equivoca, siente y vive una realidad donde las interacciones sociales fuerzan a cambiar o adaptarse. Esta dinámica ya la veíamos también en la primera temporada, donde podíamos ir intuyendo que no todo acabaría bien. Donde, también, veíamos un tema central del que era difícil distraer el leitmotive de la serie: el acoso y, sobretodo, el abuso. Pero en esta segunda temporada se abren otros temas, centrados también en el acoso y el abuso, pero además, se enfatizan en otros problemas: drogas, alcohol, sexo, armas… que proporcionan otras historias, nuevas perspectivas y reafirman aquello que se suele decir de “todas las historias tienen dos versiones”. Es igual o más reivindicativa con el feminismo, pero sin dejar de lado los otros temas (hay una declaración en un juicio que, realmente, es un credo).

Sin duda una gran oportunidad para abrir debates y sobretodo para hablar. Yo estoy deseando que mi entorno la termine para hablar. La serie continuamente remite a la web 13reasonswhy.info con el objetivo de brindar un punto de apoyo o un momento de sensibilidad, comprensión, empatía para hablar. Porque, al fin y al cabo, hablar nos ayuda a visibilizar y visibilizar nos permite destapar temas tabú. Esto, en mi opinión, es necesario por dos razones:

  1.  Muchas cosas pasan más veces de lo que parece, pero no se dicen.
  2. Contar cosas también ayuda a empatizar.

Esto último puede parecer una simpleza pero hay una escena que explica muy bien esto: cuando Clay y Alex insisten continuamente a Jess para que denuncie su violación. Realmente ellos no son capaces de ponerse en su situación y entender cuál es el problema. Y esta escena, sin lugar a dudas, me parece de las más reveladoras de esta temporada.

 

Reflexión: ¿feliz Navidad o felices fiestas?

Llega un momento del año curioso en el que, en esta cultura occidental, hacemos reflexiones profundas, preparamos copiosas comidas, nos bronceamos a la luz de esperpéticos árboles luminosos gigantes y luces que anuncian “Felices Fiestas” y recibimos nuestra particular dosis de cuñadismo. ¡Pero nadie parece cuestionarse qué c**** estamos celebrando!

Promovido por esa curiosidad, he lanzado una encuesta en Twitter:

Aunque también os delanto que mi particular visión de la situación está totalmente en línea con este párrafo del brillante periodista británico G.K. Chesterton:

Que se nos diga que nos alegremos el día de  Navidad es razonable e inteligente, pero solo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dijera que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede alegrarse así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para estar alegre. Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. No se puede montar una juerga para celebrar un milagro del que se sabe que es falso. Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir solo el humano, se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar.

G. K. Chesterton

G. K. Chesterton

15 de diciembre de 2017: el día que perdimos

Imagina encender la televisión y ver una pantalla en negro. Si eres más mayor, incluso, podrás imaginar la niebla que se veía cuando no habías conectado el VHS. Miras qué día es y recuerdas: mierda, este mes no he pagado la tele por cable…

Quizás te cueste imaginarlo ya que cada vez que enciendes la tele siempre hay algo en emisión. Da igual con qué operadora estés o incluso si no estás con ninguna. Hay un conjunto de canales que estarán ahí siempre disponibles, para ti.

Ahora practica otro ejercicio similar. Esta vez enciendes el ordenador. Abres tu navegador habitual (espero que Firefox, por supuesto). Tecleas F-A-C-E-B-O-O-K-.-C-O-M y de repente tu navegador te dice que nanai:

 

¿Y qué ha pasado? Pues que el 15 de diciembre de 2017 perdimos. El silencio o la indiferencia que se deja notar nos demuestran algo que parece bastante grave: no sabemos qué hemos perdido. Pero no pasa nada, para darnos cuenta de lo que tuvimos nada mejor que perderlo…

Realmente sí que pasa, la eliminación de la neutralidad de la red supone la pérdida de un derecho que perdemos a favor de tarifas, ofertas, intereses… en resumen: en favor de poderes políticos y económicos, en favor del dinero. Y es que, hasta antes del 15 de diciembre, éramos libres e iguales en la red para acceder a la información que quisiéramos dónde y cuándo quisiéramos. Sin limitaciones. El acceso a Internet, hasta ahora, había supuesto la democratización de la información. Cuando Tim Berners Lee empezó a trabajar en la idea de la World Wide Web su objetivo era hacer más accesible la información de la cantidad de trabajos científicos que se desarrollaban en el CERN. Y esta idea se extendió a todo, información de toda clase: artículos científicos y académicos, servicios de ocio, plataformas sociales… Todo era accesible, si bien algunas plataformas tienen un coste que dependía únicamente del precio de este servicio (como Netflix, por ejemplo). Pero lo que viene ahora rompe las reglas del juego: un Internet de varias velocidades dependiendo de la oferta de la compañía de telecomunicaciones con total libertad para bloquear o ralentizar servicios o limitar el acceso a contenidos. Desde ahora en adelante se acabó la libertad, la competitividad: una simple negociación de una gran web de ecommerce podrá anular las ventas de cualquier pequeña web de ecommerce por la sencilla razón de que ahora ellos (las compañías de telecomunicaciones) deciden qué pasa y qué no por su infraestructura hasta los hogares. También podría pasar que una compañía bloqueé un servicio concreto si ella está ofreciendo otro servicio similar que quiere (imponerte) que uses. Si bien a nivel europeo hay ciertos matices (la ley europea impide ralentizar o bloquear sitios concretos, sólo permite hacerlo por servicios especializados), de igual forma surgen muchas dudas sobre a favor de qué intereses se tomarán estas decisiones: ¿usuarios o compañías de telecomunicaciones?

Y si bien podría pensarse que, de forma lógica, los operadores mantendrán todo el contenido accesible y en funcionamiento tal y cómo lo conocemos ahora intentando hacer negocio sólo con ciertos servicios que son de mayor interés (por ejemplo plataformas de ocio y servicios más exclusivos o mayor velocidad)… tiempo al tiempo.

Agárrense a sus asientos porque lo que nos queda por ver no les dejará indiferentes.


Artículos de referencia, para ampliar más información:

  1. eldiario.es: Ganan las telecos: Europa vota contra la Neutralidad de la Red.
  2. genbeta.com: La muerte de la neutralidad de la red es un hecho en Estados Unidos. ¿Y ahora qué?
  3. elmundo.es: La neutralidad de la red según…
  4. elpais.com: ¿Qué es la neutralidad en la red?

Actualización manual de WordPress: una historia de amor por FTP

En ocasiones todo puede complicarse un poquito más. Si alguna vez has trasteado con algún CMS, según dónde lo hayas instalado, podrás encontrarte con muchas o muy pocas facilidades. Si, además, debes mantener actualizado dicho CMS las pocas facilidades que encuentres siempre serán bienvenidas.

Con bastante frecuencia gestiono sitios webs con WordPress. Quizás lo haya comentado ya en alguna ocasión, es mi CMS favorito :-). Sin embargo, pese a lo mucho que me guste, tener que trabajar con él en según qué condiciones no me agrada tanto. En especial en algunos hostings (que por circunstancias varias, ha de ser así) que sólo me permiten actualizarlo por FTP. Bueno, actualizarlo… y prácticamente todo lo que necesite: instalar/actualizar/modificar cualquier tema, plugin y demás. Rompe un poco la magia y simplicidad que ofrece WordPress… pero qué le vamos a hacer, ante todo keeping WordPress. Pues bien, no sé cómo se hará dentro de unos años pero en los muchos últimos actualizar WordPress ha consistido en cambiar ficheros antiguos por nuevos. Muchos, muchos ficheros. Sí. Por suerte estos van en carpetas y, con un poco más de suerte y mucha velocidad de conexión, nuestra página de mantenimiento no estará demasiado tiempo activa. Y es que, claro, para actualizar cualquier cosa medio-seria deberemos poner nuestra página en mantenimiento…

Pasos a seguir para actualizar nuestro WordPress por FTP

1. Descargar la última versión del sitio web original de WordPress

2. Descarga/haz una copia de seguridad de las entradas y de la base de datos

3. Desactiva los plugins

4. Pon tu sitio web en mantenimiento¹

5. Descomprime el fichero de WordPress descargado en tu ordenador

6. Accede por FTP a la raíz de tu sitio web

7. Cambia el nombre de las carpetas “wp-admin” y “wp-includes” (por ejemplo, a “wp-admin_vieja”)

8. Sube el nuevo contenido del fichero descomprimido correspondiente a las carpetas “wp-admin” y “wp-includes” al FTP

9. Accede a la carpeta “wp-content” de tu FTP y añade los archivos del fichero descargado correspondiente a la carpeta “wp-content”. Ojo a esta operación, nuestro objetivo será actualizar los ficheros ya existentes con los nuevos que copiemos, no borrar lo que hay sino sobreescribirlo.

10. Hacemos esta misma operación, reemplazar ficheros, en la carpeta raíz del FTP (ficheros “config-sample.php” y demás que encontramos también en la raíz del fichero descargado)².

11. Accede al backend logueado (si bien las últimas versiones pueden no requerirlo, posiblemente accediendo a la dirección “tudominio.es/update-core.php” se cargarán todas las novedades.). Quizás te requiera actualizar la base de datos de WordPress, te lo notificará el propio sistema.

12. Aprovechando que tenemos desactivados los plugins, actualizaremos los que sean necesarios. Haremos lo correspondiente con los temas también.

Y una vez que tenemos todo actualizado, luce con otro aspecto, ¿no? 😉

Aunque, bueno, realmente ¡aún no hemos terminado! Vamos a la parte que parece más “chunga” (no lo es). Las traducciones. Si te pringas actualizando por FTP, te pringas pero hasta el cuello 😉

Siempre que me encuentro en esta situación, debo recurrir a la web de Daniel Rivas. Su solución me parece elegante, práctica y sencillamente genial. Aquí os dejo el enlace a la entrada donde cuenta cómo realizar al actualización manual de las traducciones.

Os pongo la parte clave y matizaré una cosa:

Consiste en abrir el fichero “/wp-admin/update-core.php” con un editor cualquiera y tras la línea 416, añadir esto³:

else {
print 'Descargar traducciones:<br />';
foreach ($updates as $key => $value) {
print '&bull; <a href="'.$value->package.'" target="_blank">'.$value->slug.'</a><br />';
}
}

De esta forma, veremos un listado con las traducciones disponibles y simplemente haciendo click, las descargaremos en nuestro equipo. Ahora las copiaremos al directorio “wp-content/languages/plugins” de nuestro WordPress.

Cuando nos encontramos con ese fantástico listado, podemos llegar a encontrar traducciones para plugins… o no. Es importante percatarse que si encontramos traducciones disponibles para “default” o para un tema en concreto, debemos ubicarlo en su carpeta correspondiente (si es para el sistema, será en “wp-content/languages” y si es para un tema, en su carpeta correspondiente “wp-content/languages/themes”). Puede parecer una tontería, pero estar un rato actualizando para encontrar una actualización que no hay manera de quitar puede llegar a ser desesperante.

Por último quisiera recordar una sencilla cuestión básica de seguridad: cualquier simple fichero sin actualizar, por tonto que nos parezca, a pesar de que fuese un plugin que instalamos para probar o un tema que quisimos ver cómo quedaba, cualquiera puede ser una brecha de seguridad para que se apoderen de nuestro sitio web. No olvides actualizar siempre todo 🙂


¹ Existen tres formas de poner tu sitio web en mantenimiento: modificando el fichero .htaccess, creando el fichero .maintenance o mediante plugins (posiblemente lo veamos en una futura entrada).

² De esta forma, la sobreescribir, no tendrás que volver a configurar el archivo config.php aunque, eso sí, es más que recomendable que borres el fichero config-sample.php al igual que te recomiendo que valores borrar los directorios “wp-admin” e “wp-includes” que hemos renombrado. De primeras yo no los borraría hasta comprobar que la actualización funciona correctamente. Después, por espacio e higiene (y seguridad, siempre), los borraría.

³ Aunque Daniel indica, de forma totalmente adecuada, que no es necesario borrar esta modificación dado que se perderá al volver a actualizar WordPress, sinceramente yo no la mantendría (piensa que cuando vuelvas a actualizar ese fichero se borrará pero tendrás que volver a modificarlo para actualizar las traducciones. Mejor que te familiarices con él cuánto antes 🙂 ).